EL MUNDO SEGÚN MONSANTO", LIBRO DE DENUNCIA DE MARIE-MONIQUE ROBIN


Posted: 18 Apr 2017 04:57 AM PDT

«Todos los ciudadanos del mundo deben tomar conciencia de lo que está ocurriendo con la alimentación».
       Marie-Monique Robin



  Con una destacada presencia en más de 46 países y unos beneficios impresionantes, Monsanto se ha convertido en la empresa líder de los organismos genéticamente modificados (OGM), así como en una de las compañías más controvertidas de la industria mundial por la fabricación de PCB (piraleno), devastadores herbicidas (como el agente naranja durante la guerra de Vietnam) o la hormona de crecimiento bovino (prohibida en Europa).

  Gracias a la comercialización de las semillas transgénicas (más del 90% del mercado mundial), Monsanto no sólo controla una parte importante de la alimentación mundial y la forma en que se produce, sino que pretende extender su poder sobre las formas de vida tradicionales de una parte importante del planeta.


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  Basándose en documentos inéditos, testimonios de afectados y víctimas, campesinos, reconocidos científicos y destacados políticos, El mundo según Monsanto reconstruye la génesis y desarrollo de este gigante industrial, la primera productora mundial de semillas, una empresa que según declaran sus responsables «sólo quiere nuestro bienestar».

  Su autora, la periodista francesa Marie-Monique Robin, cuenta de lo que trata esta investigación que parece una novela: corrupción, ocultamiento de datos, prácticas abusivas y campañas de imagen son los ingredientes, pero todo está perfectamente documentado. Y advierte que "una vez abierta la puerta a los cultivos de Organismos Genéticamente Modificados (OGM), ya no hay vuelta atrás".

  El proyecto de ley que impulsaba la introducción de transgénicos en Francia enfrentó un grave enemigo a la hora de ser votado en el Parlamento: el best seller El Mundo según Monsanto, de la periodista Marie-Monique Robin.

   El ensayo periodístico más leído de los últimos tiempos en el país galo, logró la titánica tarea de cambiar el voto de varios diputados que luego de leerlo decidieron rechazar la iniciativa, por lo que a mediados de 2008 se decidió que la nación liderada por Nicolas Sarkozy quedaría libre de este tipo de plantaciones.

   En poco más de 500 páginas y a través de un lenguaje fluido, con datos fidedignos y plenamente respaldados, el lector descubre los tentáculos del gigante de los transgénicos que lo han llevado a conseguir, gracias a gobiernos y legislaciones permisivas, dominar el mercado mundial de la alimentación.


   En Latinoamérica, Argentina es el mayor productor de cultivos transgénicos, con 18 millones de hectáreas. También ha entrado a Brasil y Paraguay, con métodos nada ortodoxos, según explica la autora.

   En conversación con El Mostrador, la documentalista y directora de cine explica por qué la lectura de este libro es materia obligada para entender cómo opera esta transnacional y los peligros que entraña abrir la puerta a los cultivos transgénicos. Y recalca que «no se trata de que haya una gran conspiración. El tema de fondo es la falta de información».

¿Cuáles fueron los motivos fundamentales que hicieron a los diputados galos rechazar el ingreso de los cultivos transgénicos?

  Básicamente que los transgénicos no fueron seriamente estudiados, por lo que no se sabe a ciencia cierta las consecuencias para la salud humana. La falta de evaluación tiene sus motivos relacionados con el enorme poder de la transnacional, que son detallados en el libro.

  Además, los transgénicos son plantas pesticidas. Esto, porque es una planta manipulada para poder resistir las fumigaciones de un herbicida de Monsanto: el Roundup, que es muy tóxico. Aunque la empresa siempre ha dicho que no es así, pero esconde datos.


¿Cómo cuáles?

  Hay estudios que demuestran que da cáncer, que es un perturbador endocrino y que afecta el sistema de reproducción de hombres y mujeres. Hay un país, Dinamarca, que lo prohibió definitivamente.

   En Europa hay mucha presión de la sociedad civil porque es el herbicida más vendido del mundo: 70 por ciento de los transgénicos cultivados en el mundo fueron manipulados para poder resistir a este Roundup.

¿Por qué decidió hacer una investigación de esta transnacional?

   Monsanto es la primera empresa semillera del mundo ahora. No sólo es el primer productor de transgénicos, sino que es muy importante porque está relacionada con toda la cadena alimentaria.

   Por eso quería saber quien era esta empresa, que además en su sitio web dice que su meta es ayudar a los campesinos para que produzcan alimentos más sanos o que se reduzca la contaminación ambiental. La idea era saber si se podía confiar, porque lo que están haciendo es muy definitivo: una vez que se introducen los transgénicos en un país es muy difícil echar marcha atrás.

  Pero contaminan las demás variedades, llevan a la reducción de la biodiversidad, tal como lo vi en Canadá con la colza transgénica, que acabó con toda las demás variedades por efectos de la polinización.


 Los transgénicos que hay actualmente son plantas pesticidas que no son evaluadas por lo que son. Además no las necesitamos, y el rendimiento de este tipo de plantas es más bajo según muchos estudios.

  Lo que hay detrás de todo esto es que los transgénicos son patentados. O sea cada agricultor que siembra de estas semillas tiene que firmar un contrato que dice que no puede conservar una parte de su cosecha para resembrar al año siguiente, como hacen todos los agricultores del mundo.

  Si no, lo que hace Monsanto es mandar a la Policía de los Genes.


  Le pregunté al representante de Chile de Monsanto al respecto y me dijo que no sabía de ninguna organización de este tipo.

(Se ríe) Hay centenares de casos y juicios, informes sobre eso. Me contacté con víctimas de la policía de los genes. Incluso los propios norteamericanos lo han publicado.

  Son agencias privadas contratadas por Monsanto que mandan detectives a los campos que toman muestras y si no pueden comprobar que han comprado sus semillas, les hacen un juicio.

¿Estos juicios los gana generalmente la empresa?

  Siempre. Cuando un agricultor ha conservado parte de su cosecha, pero la empresa también gana cuando el agricultor ha sido contaminado por el vecino. El tema es ¿cómo vas a parar la polinización abierta? Según datos oficiales del ministerio de Canadá, los OGM ya colonizaron a todo el país y las plantaciones convencionales casi desaparecieron.

  Además es un monopolio total. Me entrevisté con varios agricultores que tenían plantaciones orgánicas: no pueden mantenerlas porque están contaminadas.

  Monsanto está comprando las empresas semilleras del mundo, más de 50 en los últimos 10 años, como en India. Así, impone sus semillas transgénicas patentadas.