Un corto sobre la vida y los recuerdos que te dejará sin palabras

“La Maison en Petits Cubes”:


La vida pasa en un abrir y cerrar de ojos. Y mientras estamos enfrascados en otras cosas, no valoramos lo suficiente los pequeños momentos, que en realidad son los grandes momentos de la vida.

Esta genial pieza nos ofrece un viaje a través de la memoria de un anciano, pero podría ser perfectamente la nuestra. Fue creado por el japonés Kunio Katō y ganó el Premio Cristal del Festival Internacional de Películas Animadas de Annecy en 2008 así como un Premio Oscar al mejor cortometraje animado en 2009.

El corto está lleno de alegorías, su protagonista nos anima a acompañarle en ese viaje que le lleva a bucear en sus recuerdos. A medida que el agua anega su vida, representando el tiempo que se nos escapa inexorablemente, las evocaciones se convierten en un torrente imposible de detener.

Cada “cubo” o piso de la casa representa diferentes épocas de nuestra vida. También es una metáfora de cómo nos hemos visto obligados a construir nuevas realidades para lidiar con la pérdida de las personas que amamos y que ya no están. Cada nuevo nivel que el anciano añade para no ahogarse y permanecer seco es nuestra manera de aferrarnos a la vida y seguir adelante.

De hecho, la caída de su pipa favorita por la trampilla puede representar esa canción, aroma o lugar que nos recuerda a alguien muy especial o un momento único. Son esos ataques inesperados de la memoria, que nos toman con la guardia baja.

Es cierto que el corto está impregnado de nostalgia e incluso es probable que se escape alguna que otra lágrima, pero también nos recuerda que esos momentos o personas tan especiales tienen un lugar imperecedero en nuestra memoria donde, de cierta forma, se mantienen vivas, un lugar donde siempre podemos regresar, al decir del escritor alemán Jean Paul: “La memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados”.

De hecho, a veces es bueno sumergirse en los recuerdos pues nos ayudan a valorar más cada uno de los momentos que nos quedan por delante y a aprovechar al máximo el tiempo que aún tenemos con las personas que están a nuestro lado. 

En cualquier caso, os recomiendo este corto porque es una reflexión tan compleja como la vida misma. Y es que "La maison en petits cubes" es nuestra propia historia.

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