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Estrategias para liberarse de los pensamientos indeseados




















Todos, en alguna que otra ocasión hemos sido víctimas de los pensamientos indeseados, de esos que vuelven una y otra vez y no nos dan un respiro siquiera para pensar en otra cosa. De hecho, lo más curioso de este tipo de pensamientos es que mientras más intentamos evitarlos, más poderosos se vuelven, es lo que en el ámbito de la Psicología se conoce como “Efecto Rebote”. No obstante, eliminar los pensamientos indeseados es posible y no resulta tan difícil como cabría pensar, en realidad basta un poco de entrenamiento. 

1. Detén el curso del pensamiento

Cuando pensamos, nuestra tendencia natural consiste en respondernos y seguir la lógica del pensamiento. ¿Qué significa esto? Que mientras más pensamos sobre un asunto, mayor es nuestra tendencia a autorespondernos y a reflexionar al respecto. Como resultado, nos introducimos en un ciclo que parece interminable porque ante cada nueva reflexión, aparece una nueva pregunta y así sucesivamente. 

Por tanto, si tu intención es detener esos pensamientos indeseados, tendrás que aprender a dejar de preguntarte, responderte y reflexionar acerca de lo que piensas. En otras palabras, deberás detener ese diálogo interior. Imagina que tu pensamiento es otra persona que te está buscando las cosquillas, no cedas ante sus provocaciones.

2. Céntrate en el presente

La mayoría de los pensamientos indeseados que acuden constantemente a nuestra mente están relacionados con algo que sucedió en el pasado o con lo que podría pasar en un futuro. De hecho, muy pocas veces nos obsesionamos con algo que está ocurriendo en el presente.

Precisamente, esa es una de las claves para evitar los pensamientos rumiativos: centrarse en vivir plenamente el presente, disfrutando de cada minuto. No es fácil lograrlo porque hemos pasado muchos años viviendo en el pasado o en el futuro pero cada vez que te descubras pensando en estas cosas, cambia de actividad y realiza algo que te resulte placentero. De esta manera estarás obligándote a centrarte en el aquí y ahora.

3. Concéntrate en tus sentidos

Una forma muy eficaz para traer tu mente de regreso al presente consiste en concentrarte en tus sentidos, me refiero a prestarle atención a tus cinco portales al mundo: ver, oler, saborear, sentir, y escuchar. De hecho, mientras te mantienes atrapado en ese diálogo interior, tu percepción disminuye pero si la aumentas conscientemente, tus pensamientos serán menos intensos y desaparecerán.

Por tanto, la próxima vez que acudan esos pensamientos rumiativos, elige una sensación y focalízate en ella. Puede ser cualquier cosa, desde el calor del sol sobre la piel hasta la agradable sensación de acariciar a tu mascota o disfrutar de los colores de un cuadro. 

4. Cambia de actividad

Una de las razones principales por la cual nuestra mente divaga es porque está aburrida. De hecho, si lo analizas con detenimiento, te darás cuenta de que te sumerges en ese diálogo interior cuando la actividad que estás haciendo no te resulta lo suficientemente motivadora. Por tanto, una estrategia que suele dar resultado para detener esas ideas indeseadas consiste en cambiar de tarea, eligiendo una que represente un desafío mental.

5. Valora tus pensamientos indeseados

Solemos ver los pensamientos indeseados como algo que debemos evitar a toda costa. Sin embargo, estos pensamientos a menudo son una señal de alarma de que algo no funciona como debería. Por tanto, en vez de deshacernos de ellos, sería recomendable que valorásemos por qué han surgido y qué nos pueden indicar.

Ten presente que no se trata de que le sigas la corriente sumiéndote en un círculo vicioso de incertidumbre sino que busques su origen y los miedos que se esconden detrás de ellos. Desde esta perspectiva, las ideas indeseadas también son una oportunidad para conocerse mejor e incluso, para tomar decisiones que cambien nuestra vida.

Copiado del Rincón de la Filosofía.

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