Las mascotas no son juguetes


Las mascotas no son juguetes
Estamos en plena Navidad y con ella llegan los regalos. Aunque afortunadamente cada vez existe mayor conciencia social sobre el respeto a la dignidad de las mascotas, sigue siendo una tendencia regalar perros y gatos con la llegada de Papá Noel o los Reyes Magos. Pero los animales de compañía no son juguetes o peluches, son seres vivos que nos acompañarán durante muchos años y que precisarán cuidados y atención todos los días, durante toda su vida.
Una decisión que no se debe tomar a la ligeraNumerosas asociaciones, medios de comunicación, organismos públicos y entidades que velan por los derechos de los animales realizan un valioso trabajo de información, al que desde Arion nos sumamos, sobre la responsabilidad que conlleva incorporar un animal de compañía al núcleo familiar.
La llegada a casa de un cachorrito o un gatito es un motivo de gran alegría e ilusión, pero conviene realizar una reflexión suficientemente meditada para estar seguros de que vamos a comprometernos con su bienestar durante toda su vida antes de hacernos cargo de él.
Las mascotas crecen, dejan de ser los adorables cachorritos de los que nos prendamos en un primer momento para convertirse en adultos que tras un tiempo pasarán por un lógico proceso de vejez, ya que generalmente nos acompañarán durante muchos años. Es una decisión tan importante que no se debería tomar de una forma impulsiva.
Las mascotas no son juguetes
Recursos económicos y dedicaciónMuchos mascotas se regalan en Navidad para satisfacer los deseos de los más pequeños de la casa, pero los niños no son conscientes de las obligaciones que conlleva tener un animal de compañía.
La tenencia responsable de un perro o un gato implica numerosos gastos para procurarles una alimentación de calidad, cuidados higiénicos y atención veterinaria (tanto rutinaria como enfermedades imprevistas), entre otros dispendios que deberá afrontar su propietario.
Por otra parte, y no menos importante, las mascotas requieren tiempo, paciencia y afecto para que atendamos debidamente sus necesidades: los perros han de salir a pasear tanto si hace buen tiempo como si no, no importa si estamos demasiado cansados para sacarles y precisan una dedicación más intensa mientras son cachorros para educarles correctamente.
Las costumbres de la familia también pueden verse modificadas con la llegada de la mascota al hogar: habrá que planear los viajes y las vacaciones de tal manera que pueda acompañarnos o tener previsto alguien que pueda cuidarla mientras estamos fuera.
Ejercer la tenencia responsable y preguntarnos a nosotros mismos si vamos a ser capaces de asumir el compromiso vital que supone tener una mascota -que puede llegar a vivir quince años o más con nosotros-, es el primer paso para evitar la terrible lacra del abandono animal.
Si os encontráis preparados para acoger un nuevo miembro en la familia, os damos nuestra enhorabuena ¡Os esperan maravillosos momentos para disfrutar juntos!