La foto escolar: ¡El mapa que no falte!

Colegio


jueves, 12 de enero de 2017
La foto escolar: ¡El mapa que no falte!
No sé cuál era la razón por la que nos hacían aquella foto en el colegio, en la que solían colocarte delante de un pupitre con un libro abierto encima y con un mapa, de España o del mundo, detrás a modo de patriótico decorado, pero el caso es que conozco a poca gente a la que no retratasen de aquella guisa. Además, a la sesión fotográfica había que ir de punta en blanco —si era con corbata o lazo en el pelo, mucho mejor— y, por descontado, muy bien peinaditos y aseados, que aquello no era cuestión de broma.
El resultado, como fácilmente puede comprobar cada uno en su álbum de recuerdos, era una foto espantosa en la que uno salía con cara de repipi sabiondo, que solo entusiasmaba a su madre, que posiblemente veía en ella a un niño o niña con mucho porvenir, al que le auguraba un futuro esplendoroso. Claro que solo había volver a ver la foto apenas diez años después y compararla con otra actual para darse cuenta de la cruda realidad, o sea, que el sabiendo o la sabionda no lo eran tanto, y que lo del libro y el mapa eran pura fachada. Pero, eso sí, durante el tiempo en que la foto permanecía exhibiéndose en el salón de casa colocada en un marco precioso sobre el televisor, se mantenía vivo el sueño de mamá, que seguro que aún conserva bien guardado aquel retrato escolar del hijo o de la hija que le hizo creer que, algún día, sería un portento de la literatura o la meteorología.
[José Molina]