Tom Hanks, el héroe cotidiano


El actor presenta en Florencia 'Inferno', la tercera entrega cinematográfica del personaje de 'El código Da Vinci'

Tráiler de 'Inferno'. En la fotografía, Tom Hanks en la presentación en Florencia. FOTO: CHRISTOPHER POLK / VÍDEO: SONY
Tom Hanks (1956, Concord, EE UU) es el héroe cotidiano de América. Lleva años siéndolo con sus personajes corrientes, comunes, personas con las que cualquiera puede sentirse identificado, en ningún caso con superpoderes, fuerza inhumana o habilidades extraordinarias. Desde el enfermo de Philadelphia al piloto Sully en la última película de Clint Eastwood (papel que le puede otorgar su sexta candidatura al Oscar) pasando por el profesor de instituto que debe liderar a un grupo de soldados en el desembarco de Normandía en Salvar al soldado Ryan. Lo más cerca del arquetipo de héroe en su carrera es Robert Langdon, creado por el escritor Dan Brown en su saga literaria de El código Da Vinci. Un personaje que ha retomado por tercera vez en Inferno (estreno 14 de octubre en España). En esta tercera entrega, Langdon debe salvar a la sobrepoblada humanidad de una amenaza global. “No puedo ser el tío más duro del mundo. Con este físico y a mi edad es la mayor oportunidad para mí de poder interpretar al héroe que lo sabe todo”, dice el actor.
Hanks entra en la sala del Fuerte Belvedere de Florencia donde atiende a los periodistas con las gafas de sol puestas y ejerciendo el mismo encanto que media hora antes mostró en una rueda de prensa en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad renacentista: el salón de los Quinientos del Palazzo Vecchio, lugar clave también en la película. Siempre dispuesto a contentar a todo el mundo, a mitad de la primera respuesta y tras un gesto de una de sus publicistas, se retira las gafas y comienza su profesional exhibición de cómico simpático. “Lo que me encanta del profesor Langdon es que ha envejecido, pero lo ha hecho con sus propias reglas. Todavía vive solo y sigue fascinado por la simbología, sigue apreciando pautas en la historia y en la arquitectura”, defiende Hanks a su personaje.

“Lo único que busco como actor, en cualquier papel, es la autenticidad, que haya un reflejo del comportamiento humano” comenta Hanks, sentado junto al director del película, Ron Howard (Una mente maravillosa). En Inferno, Langdon se enfrenta a los misterios del poeta renacentista Dante y su visión del infierno y a la amenaza de Zobrist, un villano preocupado porque la humanidad no hace más que multiplicarse. Un antagonista que a Hanks le hubiera gustado interpretar para no ser siempre el héroe corriente: “Los grandes villanos que yo podía haber interpretado en el cine son los que tienen sentido, los que hacen lo que hacen por un buen motivo que se pueda entender. La exposición de Zobrist al principio de la película es verdad, es algo matemáticamente puro”.
Omar Sy, Irrfan Kahn, Ron Howard, Tom Hanks, Felicity Jones y Dan Brown en la presentación de 'Inferno' en Florencia.  SONY

Conspiraciones

“Así como las otras dos películas [El código Da Vinci y Ángeles y demonios] crearon pasión sobre teorías y conceptos, en esta hay algo que realmente puede suceder, no hay que mirar muy lejos para ver lo que la sobrepoblación puede llegar a provocar. Hay naciones y áreas donde del medioambiente o el caos económico empeoran porque hay demasiada gente” dice Hanks. Para el director del filme, “a todo el mundo le atrae una teoría de la conspiración”. “Lo interesante para nosotros es contar una historia que sea divertida de ver, con suspense, que sea una experiencia cinematográfica, pero que después haga que se hable sobre el tema”, dice Howard.
Después de bromear sobre el lujo de trabajar tres meses en Florencia, Venecia y Estambul, Hanks defiende su aparición en esta saga, muy aclamada por el público y no tanto por la crítica: “Este trabajo solo para pasarlo bien no es, para eso juego con mis hijos. La combinación es siempre tener buenos compañeros así como el tema a examinar y creo que Dan Brown ha logrado esta fórmula eterna de búsqueda del tesoro que engancha mucho al espectador y que, francamente, es muy divertido de hacer”. “Ron Howard y yo no tenemos por qué hacer estas películas por contrato, las hacemos porque cuando Dan nos presenta la historia, es algo contagioso y queremos hacer la historia, queremos hacer la búsqueda más envolvente, y mucho más en este caso por el tema de la sobrepoblación, que es muy fácil de entender aunque la solución que se ofrece es horrible, pero también fácil de entender”. El actor remata la defensa de su trabajo en tono más bromista: “Además, nadie en su sano juicio puede rechazar un viaje de tres meses gratis a Florencia, comer bien y poder rodar en el salón de los Quinientos. Hay que ser muy memo para no aceptar el trabajo. Y yo no soy un memo".