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Una niña, un bosque. Descubre la maravillosa historia de Piplantri

mujeres de piplantri con un árbol


Ser niña en Piplantri es una bendición y sinónimo de vida. Cuando llegan al mundo las niñas en Piplantri hay una norma que todo el pueblo celebra con cariño e ilusión: se plantan 111 árboles, todo un bosque. De ese modo, se invierte en prosperidad al ofrecer a esa futura jóven un modo de subsistencia en una sociedad fuertemente patriarcal y patrilineal como es la India.
Piplantri es uno de esos pocos ejemplos que nos dan un aliento de esperanza. Nos encontramos en un escenario social donde venir al mundo siendo niña es poco más que un contratiempo. Nacer mujer es no tener voz, es convertirse en “moneda de cambio”en un matrimonio acordado, y es ser invisible en un mundo de hombres.
En Piplantri ser niña es nutrir de vida la tierra, es hacer germinar raíces para que el tiempo dé sus frutos, y cuando la niña se convierte en mujer, tiene para ella todo un bosque que la acoge y que le susurra una vida de esperanzas.
En esta árida región de Rajastán cuando nace un niño se celebran bailes y fiestas, pero cuando la que abre los ojos al mundo es una niña, es la tierra quien se alegraTe contamos la razón…
manos plantando árbol

Una niña, un bosque: el “ecofeminismo” que empieza germinar en la India

Muchos empiezan a definir esta iniciativa que lleva ya más de 6 años en marcha como “ecofeminismo”. Piplantri era un pueblo destinado casi a desaparecer. A la aridez del terreno y a la sequía de Piplantri se le añadía un aspecto aún más terrible: los feticidios femeninos.