ABANDONAR LA ZONA DE CONFORT


Pregunta: Luego de una relación muy conflictiva finalmente me separé y no volví a formar pareja, también dejé de verme con parte de mi familia y amigos con quienes tenía relaciones tóxicas, y afortunadamente alcancé independencia económica por lo que pude dejar mi trabajo en relación de dependencia. Están dadas las condiciones para poder vivir en equilibrio y armonía, sin embargo no estoy feliz. ¿Cómo puedo encontrar el bienestar que anhelo?
Permanentemente la vida nos presenta nuevos desafíos que nos obligan a aprender y evolucionar. El proceso no suele ser agradable ya que estas situaciones normalmente se presentan como problemas o conflictos y casi siempre nos provocan algún grado de malestar. Por eso a veces elegimos una estrategia diferente: tomar distancia de lo que nos provoca dolor y aislarnos, evitando enfrentar los problemas manteniéndonos en un entorno conocido, la “zona de confort”, aunque esta actitud tiene también un costo.
Aquí un video muy original acerca de cómo hacer realidad nuestros sueños, que describe con toda claridad en qué consiste la zona de confort, donde a veces nos refugiamos aunque no podamos ser precisamente felices allí.

Como siempre, hay una clara relación entre costos y beneficios. Cuando decidimos avanzar y enfrentar las situaciones nuevas, cuando desarrollamos nuevas cualidades y crecemos, es decir cuando abandonamos nuestra zona de confort, entonces recibimos la recompensa de una mejor calidad de vida y de un mayor bienestar… y vemos que nuestros sueños finalmente comienzan a hacerse realidad.
Axel Piskulic
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Pregunta: ¿Cómo hago para transmitirles estas “ideas espirituales” tan valiosas a mi pareja, a mis hijos o a mis compañeros de trabajo?
Tal vez lo mejor que podemos hacer por los demás sea aplicar estas ideas en nuestras propias vidas. Los demás se interesarán si notan la diferencia a través de nuestros cambios, si sienten que realmente tenemos algo valioso para compartir.
Sin embargo hay algo muy positivo que podemos hacer para colaborar en la difusión de estas ideas y al mismo tiempo avanzar en nuestro propio proceso de aprendizaje. Podemos compartir aquellas lecciones que nos toca aprender pero siempre cuidando de no tratar de imponérselas a nadie. La idea no es esperar a conocer en profundidad algún tema para comenzar a divulgarlo, sino aprovecharnos de la energía que se pone en movimiento al intercambiar ideas con los demás para completar nuestro propio aprendizaje.
Enseñar es aprender dos veces.”
Joseph Joubert
Hoy en día existen diferentes recursos a los que se puede acceder con facilidad. Las redes sociales facilitan al máximo la posibilidad de compartir ideas y podemos crear una cuenta de Twitter o de Facebook en unos pocos minutos. Incluso podemos implementar un blog sin tener ningún conocimiento previo. “Amarse a uno mismo” nació así, hace algunos años, el día en que comprendí que aún tenía pendiente una lección muy importante: aprender a quererme a mí mismo.
Un niño dibujando mariposas con una pluma (Título: Unlimited Thought; Autor: Mathiole)
La ilustración es de Mathiole
Todos estamos avanzando en el proceso de aprender y al decidirnos a compartir alguna información atraeremos a las personas cuyo nivel de conocimientos sea el adecuado para beneficiarse de lo que tenemos para ofrecer.
Lo que enseñas lo refuerzas en ti al compartirlo. Cada lección que enseñas es una lección que tú mismo estás aprendiendo… Aprendes todo lo que enseñas.”
Un Curso de Milagros (Cap. 6, III)
El acto de compartir beneficia siempre tanto al que da como al que recibe. Pero esta verdad resulta especialmente evidente cuando nos referimos a compartir ideas (en vez de cosas materiales) ya que luego del intercambio todos quedan en posesión de la información compartida.
Axel Piskulic