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El pueblo embrujado de Yucatán en el que nadie quiere vivir


Jueves, 4 de enero de 2018 16:45
|Diego Cera

A pesar de que los pueblos fantasmas parecen 

lugares que habitan sólo en nuestras fantasías, 

Misnebalam en Yucatán nos asegura que son más 

reales de lo que pensábamos.



Cuando escuchamos la expresión "pueblo fantasma" rápidamente
nos viene a la cabeza un lugar en un tiempo lejano en el que
las historias de espectros y maldiciones no eran más que
chismes o noticias en boga. Las escenas que rondan
en nuestra imaginación figuran edificaciones de madera y
una tipografía tipo western propia de cualquier película
en la que Clint Eastwood haría el papel de voraz forajido.
Sí, este tipo de lugares ya son una leyenda en sí mismos;
ya no existen más que en películas o compilaciones de
leyendas fantasmagóricas, o al menos eso es lo que estábamos
 acostumbrados a pensar hasta 2005.



En el kilómetro 17 de la carretera Mérida-Progreso, en el
estado de Yucatán, se encuentra —o encontraba—
la comunidad de Misnebalam —que significa 'cola de jaguar'—,
 una localidad que en sus años de esplendor estuvo habitada
por un aproximado de 170 personas. Para 1921 la actividad
económica de la región era la producción henequenera de la
cual Don Fidencio G. Márquez estaba a la cabeza. La tarde
del 22 de octubre de ese año, cuando Fidencio, acompañado
 de su hijo y uno de sus empleados se dirigían a su finca por
el camino que llevaba de San Ignacio hasta su destino, fue
atacado y asesinado por un grupo de criminales. Así lo
relata una serie de documentos titulados “Constancias 
judiciales del atentado criminal cometido en la persona 
del ingeniero Don Fidencio G. Márquez”, resguardados en la 
Biblioteca Yucatanense.


¿Qué tiene que ver eso con los pueblos fantasmas? Casi nada, sólo
el hecho de que a partir de la muerte de Don Fidencio la localidad
 de Misnebalam fue el escenario de constantes apariciones y
fenómenos paranormales que atemorizaron a la población. No fue
sólo el fantasma del dueño de la finca henequenera el que
se aparecía por las calles del pueblo, también se comenta la
presencia de un niño al que los pobladores llamaron "Juliancito",
cuyas apariciones y muerte no tienen explicación hasta ahora.
Por si fuera poco, la iglesia del lugar también es el escenario
 de las manifestaciones de un monje de túnica negra que sube
 al techo del templo y extiende los brazos formando una cruz.


Si a todo esto le sumamos voces y ruidos extraños en casas
abandonadas en las que además se encienden las luces a
mitad de la noche, tenemos el pretexto perfecto para
que investigadores, escritores y programas de televisión
especializados en lo paranormal lleguen a Misnebalam
a documentar dichos fenómenos. Debido al terror que
estos sucesos generaban en los pobladores de la región,
a partir de 2005 éstos optaron por dejar a su suerte al
pueblo entero abandonándolo para siempre. Sin embargo,
muchos de ellos han abogado por que el gobierno lo
incluya dentro de la oferta de sitios turísticos que ofrece el
estado de Yucatán a sus visitantes.



Así que, para quienes quieran adentrarse a conocer las historias 
del lugar, pueden hacerlo sábados y domingos de 9:00 a.m. a
5:00 p.m en un recorrido por bicicleta que les permite transitar
las calles abandonadas de este lugar que, a pesar de ser un
"nuevo pueblo fantasma" ofrece todo el misterio y escalofrío
que aquéllos que sólo habíamos conocido a través de
películas e historias de nuestros abuelos.


Diego Cera
Diego Cera
  
ARTICULISTA SENIOR

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