Cómo proteger a los niños de la radiación de teléfonos móviles


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Los niños de hoy utilizan y tienen teléfonos celulares a edades más tempranas que nunca. Los teléfonos celulares pueden ser de gran utilidad para controlar lo que hacen sus hijos mientras están en la escuela, en casa de un amigo, o incluso dentro del hogar mientras estamos en la oficina, pero, ¿son realmente seguros para que los niños los usen a todo momento?
Cómo proteger a los niños de la radiación de teléfonos móviles
Muchos padres se preocupan simplemente porque sus hijos estén pasando demasiado tiempo con sus teléfonos. Y, de hecho, nuestra sociedad está desarrollando una dependencia cada vez mayor de dispositivos tecnológicos inalámbricos. Por ejemplo, alrededor del 50% de los adolescentes admiten sentirse adictos a sus teléfonos, según una encuesta de 2016 hecha por Common Sense (Sentido Común).
Sin embargo, aparte de la adicción tecnológica, hay preocupaciones de seguridad muy reales acerca de cómo la exposición constante a la radiación del teléfono celular podría afectar al desarrollo físico, social y psicológico de los niños y jóvenes de hoy en día. Sostener un teléfono móvil al oído permite que hasta el 80% de la radiación emitida penetre hasta dos pulgadas de profundidad en su cerebro; en los niños, los efectos podrían ser aún más pronunciados.
“La penetración de la radiación del teléfono celular en el cerebro de un niño es más profunda y mayor”, dijo Ronald Melnick, un asesor científico de la Fundación de Salud Ambiental. “Además, el desarrollo del sistema nervioso de un niño es potencialmente más susceptible ante un agente perjudicial”.
En noviembre pasado, la Academia estadounidense de Pediatría emitió nuevas recomendaciones oficiales instando a los padres para que limiten a sus hijos la exposición a teléfonos celulares. Pero las investigaciones que respaldan las afirmaciones sobre sus efectos nocivos se remontan a mucho más tiempo atrás. En 2010, un estudio en niños de 8 a 17 años descubrió que incluso la exposición a corto plazo en campos electromagnéticos o CEM – un tipo de radiación emitida por teléfonos celulares, podría causar mayores dificultades de concentración en la escuela, así también causar dolor de cabeza e irritabilidad.
Si sus hijos deben usar un teléfono para comunicarse con usted, es preferible que envíen mensajes de texto antes de hablar, ya que así el teléfono puede mantenerse alejado del cuerpo.
Por supuesto, no sólo los niños están en riesgo de estar expuestos a la radiación de teléfonos celulares y otras tecnologías inalámbricas. Casi todos en nuestra cultura, tenemos hoy en día un teléfono celular a la mano, o pasamos los días rodeados por otras personas que lo hacen. Pero debido a que los cuerpos jóvenes y las mentes de los niños se desarrollan constantemente a un ritmo tan rápido, se corre un mayor riesgo de daño celular permanente que podría tener efectos sobre su capacidad para desenvolverse y prosperar en la escuela y más allá.
Debido a que los teléfonos celulares son un fenómeno relativamente nuevo, no hay manera de saber cuáles pueden ser los efectos a largo plazo sobre una generación de niños que ha estado expuesta a esas emisiones de radiación crónica durante toda su vida. De hecho, la exposición a menudo comienza antes del nacimiento. En un estudio longitudinal de mujeres prenatales publicado en 2008 en la revista Epidemiology (Ciencia Epidémica), quienes usaron teléfonos celulares más a menudo durante sus embarazos se vieron en un 25% con más problemas emocionales, 35% con más hiperactividad, 34% con más problemas de pareja y el 49% con más problemas de conducta con sus hijos que las que no lo hicieron.
Muchos padres están comenzando a entender que por la conveniencia de usar teléfonos celulares, no vale la pena tener riesgos con la salud de sus hijos. Pero, ¿qué se puede hacer para proteger a sus hijos de la exposición a la radiación en la actual sociedad impulsada por teléfonos inteligentes?
La mejor opción es abstenerse del uso del teléfono celular por completo. Pero si sus hijos deben usar un teléfono para comunicarse con usted, es preferible escribir mensajes de texto, ya que el teléfono puede mantenerse alejado del cuerpo. Nunca guarde por la noche un teléfono celular en la habitación de su hijo, ya que los dispositivos siguen emitiendo radiación las 24 horas del día, aunque esté sin uso. Además, puede invertir en bloqueadores EMF especializados que ofrecen protección contra la radiación de teléfonos móviles y ayudar a limitar la tasa de absorción interna.
¿Por qué correr riesgos en el desarrollo de su hijo? Infórmese sobre el uso del teléfono móvil y haga lo que pueda para limitar los riesgos de exposición a la radiación. La salud futura de nuestros hijos puede depender de los pasos que tomemos hoy. 
Este artículo se hizo en colaboración por Bioelectric Shield y publicado originalmente en NaturallySavvy.com
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