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USAR EL MIEDO A NUESTRO FAVOR

Uno de los mayores asesinos del éxito es el miedo. El miedo a arriesgarse, el miedo a cómo seremos percibidos por los otros, el miedo a equivocarnos... De hecho, incluso el miedo a hablar en público puede ser paralizante y dar al traste con una carrera que podía haber sido brillante.

Sin embargo, el miedo también puede ser un poderoso aliciente. Tanto es así que hay personas que funcionan mejor y dan todo de sí solo cuando tienen esa sensación de urgencia y un temor difuso que las recorre. Por consiguiente, el miedo puede convertirse en nuestro aliado. ¿Cómo?

1. Evita pensar que los problemas son inevitables 

Una de las cosas que más miedo nos suele inspirar es el error. Por eso, cuando debemos tomar una decisión importante y pensamos en todos los errores que podríamos cometer y sus consecuencias, nos suele invadir el pánico. Cuando tenemos la sensación de que los problemas son inevitables nos sentimos atrapados y sin salida. 

Sin embargo, con esta mentalidad no iremos muy lejos sino que nos quedaremos paralizados. En realidad, no es cierto que los problemas son inevitables, sobre todo si existe un lapso de tiempo de por medio durante el cual pueden cambiar muchos de los factores que están en juego. 

Es obvio que no se trata de adoptar un optimismo ingenuo pensando que no habrá problemas a lo largo del camino sino de asumir una postura más objetiva y, en vez de hablar de “problemas inevitables”, hacer referencia a “problemas probables”. 

2. Utiliza el miedo como un acicate

Durante años hemos comprendido el miedo como una sensación negativa de la que sería mejor escapar pero en realidad se trata simplemente de una emoción, ni negativa ni positiva. Solo está ahí para alertarnos de un posible peligro.

De hecho, el miedo desencadena una serie de reacciones a nivel físico y psicológico que pueden ser positivas ya que nos llenan de energía y nos motivan a tomar una decisión en el menor tiempo posible. Solo se trata de encontrar la manera más adecuada de canalizar esas sensaciones.

3. Escucha el lenguaje del miedo

El miedo siempre tiene algo que decirnos por lo que, en vez de ignorarlo, debes aprender a escucharlo. Cuando nuestra vida no corre serio peligro, el miedo es un mensaje que nos indica cuáles son los valores que consideramos importantes y qué cosas no estaríamos dispuestos a perder.

Por tanto, la próxima vez que experimentes miedo antes de tomar una decisión importante, úsalo para determinar hasta qué punto estás dispuesto a llegar y qué barreras no quieres traspasar. Vale aclarar que no se trata de sucumbir ante el temor sino de aprender a conocernos a través de este para tomar mejores decisiones, decisiones de las cuales nos sintamos verdaderamente satisfechos.