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RECETA - San jacobos de berenjenas con queso


Plato
2 porciones
35 min
25 min
Fácil
529 Kcal
  • San jacobos de berenjenas con queso, Foto 2
  • San jacobos de berenjenas con queso
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  • San jacobos de berenjenas con queso
















Hoy he cenado algo que hacia mucho tiempo no comia. Me ha recordado a mi infancia, cuando veraneaba con mis tias en Benicassim. Cuando veniamos de la playa, siempre nos preparaban a mi hermana y a mi, estos san jacobos tan especiales.
Por ellas, hoy les rindo este pequeño homenaje.


Ingredientes

- 1 berenjena
- 2 lonchas de jamón york
- 2 lonchas de queso para fundir
- 1 huevo
- 3 cdas de Crujiente Pan Cracker Santa Rita ( o pan rallado)
- harina
- aceite de oliva

Preparación


PASO 1

Lavamos la berenjena y la cortamos en lonchas de un dedo de grosor aproximádamente.

PASO 2

Las ponemos en un recipiente con agua y sal ( que cubran ) para quitarles el amargor. Las dejamos 5 minutos y las escurrimos en papel de cocina.

PASO 3

Montamos nuestro san jacobo de la siguiente manera. De cada 2 lonchas de berenjena, le ponemos dentro 1 loncha de jamón york y otra de queso.

PASO 4

Cerramos y las pasamos en este orden por harina, huevo y por último por el Crujiente Pan Cracker Santa Rita.

PASO 5

Sal no le hemos echado porque ya llevaba el agua de remojo de las berenjenas.

PASO 6

En una sartén con 2 deditos de aceite de oliva, freiremos los san jacobos de berenjena, lo haremos a fuego medio, para que no se quede cruda.

PASO 7

Las escurrimos en papel de cocina para quitarles el aceite sobrante.Y listar para comer.

PASO 8

Os aseguro que el primer bocado que os llevéis a la boca, esta de muerte! mmmm.....que rico!































Información Nutricional


 (por 1 

porción):

529Kcal26%

Calorías

52.6g18%

Carbohidratos

23.1g35%

Grasa total

7.8g39%

Grasa sat.

24.8g50%

Proteínas

4.5g18%

Fibras

4g4%

Azúcar

* Porcentaje de valores diarios están basados ​​en una dieta de 2000 calorías* 1 porción = 240g
ProPoints: 14 (1 porción)
SmartPoints: 16 (1 porción)




Vídeo relacionado

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DEJA ATRÁS EL QUE DIRAN


La negatividad es contagiosa: Rodéate de personas que saquen lo mejor de ti


La negatividad es contagiosa: Rodéate de personas que saquen lo mejor de ti
Tanto las actitudes como los estados de ánimo resultan ser contagiosos, y más aún cuando permanecemos expuestos a ellos durante mucho tiempo. Gran parte de la responsabilidad depende de las neuronas espejo o cubelli, fundamentales para la empatía y para poder ponernos en el lugar de los demás. Esta habilidad es positiva, pero también tiene un impacto negativo, porque podemos propagar fácilmente la negatividad de quienes nos rodean.

La negatividad genera más negatividad

Aunque no siempre estamos dispuestos a admitirlo, un estudio realizado por la Universidad de Indiana ha revelado que las opiniones de los demás nos afectan e influyen en nuestro comportamiento. Estos psicólogos han encontrado que las opiniones negativas tienen un mayor impacto y generan un cambio de actitud en comparación con las opiniones positivas.
En el experimento, los participantes examinaron varios productos. Luego compartieron sus opiniones con los demás, tanto positivas como negativas. Los investigadores encontraron que las opiniones negativas influenciaron las actitudes de los participantes hacia los productos, haciéndolos sentir aún peor. Y lo peor es que aquellos que anteriormente tenían una actitud positiva eran los más susceptibles a la influencia de las opiniones negativas de los demás.
Además, cuando la gente tenía la oportunidad de interactuar cara a cara con aquellos que tenían estas opiniones negativas, era más probable que fortalecieran su actitud negativa y se apreciaba una polarización aún mayor. Este experimento lanza un mensaje claro: la negatividad genera más negatividad.

La tristeza se propaga como un virus

Los psicólogos de la Universidad de Harvard han analizado el vínculo entre los estados emocionales y los modelos relacionales. No tuvieron en cuenta las emociones espontáneas o compartidas que a menudo experimentamos cuando compartimos las mismas experiencias con otras personas, sino que se centró en el impacto de los cambios emocionales que afectan los estados afectivos de las personas más cercanas a nosotros.
Han descubierto así que existe un “patrón de propagación”, como para los virus, y que las fuentes de contagio son mayores en el caso de la tristeza que la felicidad. En otras palabras, cada amigo feliz aumenta nuestras posibilidades de ser felices en un 11%, pero solo necesitamos un amigo triste para duplicar nuestras posibilidades de ser infelices.
Estos psicólogos concluyen que las emociones negativas son como la gripe: cuantos más amigos tengas que padezcan gripe, mayores serán las probabilidades de infectarse, lo mismo se aplica a la tristeza y la desesperación.

También la hostilidad y el mal humor son contagiosos


Rápidamente percibimos el mal humor y la hostilidad, y tan pronto como lo hacemos, algo cambia en nuestro cerebro, cambia nuestra forma de percibir el mundo. Interpretamos las interacciones más groseramente, y esto nos hará asumir la misma actitud que terminará difundiéndose.
Esto fue demostrado por psicólogos de la Universidad de Florida que pidieron a un grupo de personas que asistieran a una reunión con un compañero asignado al azar. Descubrieron que aquellos que habían estado expuestos a actitudes groseras eran más propensos a ser groseros con su próxima pareja. Y lo interesante es que esta actitud podría durar toda una semana.
En un segundo momento, pidieron a los participantes que identificaran las palabras en una serie de letras confusas. Vieron de esta manera que aquellos que habían sido expuestos a una actitud grosera eran más propensos a encontrar palabras relacionadas con emociones negativas. Esto muestra que las interacciones que mantenemos actúan como un filtro, por lo que si estamos expuestos a interacciones negativas, tenderemos a analizar todo desde un punto de vista más negativo y eso es exactamente lo que veremos.

Rodéate de personas que sacan lo mejor de ti

Incluso si no lo queremos, los estados de ánimo de las personas que nos rodean pueden terminar teniendo un gran impacto en nuestras emociones y actitudes. Es por eso que es importante tener mucho cuidado al elegir a quién dejamos ingresar en nuestro círculo íntimo.
Estar constantemente expuestos al mal humor y la negatividad terminará presentando una factura para pagar, por lo que es crucial estar rodeado de personas que puedan sacar lo mejor de nosotros. Por supuesto, también tenemos que asegurarnos de convertirnos en personas con quienes los demás puedan percibir una energía positiva.
La buena noticia es que cuando somos conscientes del hecho de que existe un contagio emocional, podemos actuar como equilibradores de jugadores al alentar a los demás a centrarse en el lado más positivo de las cosas. Es cierto que las emociones positivas son mucho menos contagiosas, pero sigue siendo el mejor regalo que podemos hacerle a alguien cuando está pasando por un mal momento.

LA BUENA SUERTE

EL FACTOR SUERTE




Quería compartir con vosotros un artículo que me ha comentado este fin de semana una amiga psicóloga de un colega suyo por el que siente gran admiración, Richard Wiseman. El artículo empieza preguntando ¿POR QUÉ HAY PERSONAS QUE PARECEN TENER TODA LA BUENA SUERTE?. El artículo argumenta que en gran medida lo que muchas veces se llama "la suerte" en el fondo es el producto de haber generado circunstancias que faciltan la suerte. 
¿Por qué hay personas que tienen toda la buena suerte mientras que a otras nunca les llega lo que se merecen? Wiseman se puso a analizar la suerte,  10 años atrás. ¿Por qué hay personas que siempre están en el lugar y en el momento correctos, mientras que otras padecen la mala suerte en forma sistemática? Wiseman publicó avisos en periódicos nacionales para que las personas que se sintieran sistemáticamente afortunadas o desafortunadas se pusieran en contacto con el.
Cientos de mujeres y hombres extraordinarios se presentaron como voluntarios para la investigación y durante varios años Wiseman los entrevistó. Hizo un seguimiento de sus vidas e hizo que fueran parte de diferentes experimentos. Los resultados revelan que a pesar de que estas personas casi no tienen idea de cuáles son las causas de su suerte, sus pensamientos y comportamientos son responsables de gran parte de su buena o mala suerte. Las personas afortunadas se enfrentan a las oportunidades en forma sistemática, mientras que las desafortunadas no.
Wiseman llevó a cabo un experimento sencillo para descubrir si esto se debía a diferencias en su capacidad para descubrir tales oportunidades. Entregó un periódico a personas con buena y con mala suerte, y a cada una de ellas les pidió que lo miraran y que le dijeran cuántas fotografías aparecían en el mismo. Sin advertirles, entre las hojas del periódico, puso un mensaje grande que decía “diga al experimentador que leyó este mensaje y ganará USD 50”.
El mensaje ocupaba media página y estaba escrito en una tipografía de más de cinco centímetros de alto. Estaba a la vista de todos, pero las personas con mala suerte tenían la tendencia a pasarlo por alto mientras que aquellas con buena suerte sí lo veían.
Las personas con mala suerte también suelen estar más tensas que las afortunadas, y esta ansiedad obstruye su capacidad para identificar lo inesperado.
Consecuentemente, se pierden oportunidades porque están muy concentrados en buscar otra cosa. Van a fiestas con la intención de encontrar la pareja perfecta, y se pierden oportunidades de hacer buenos amigos. Ojean los diarios con la determinación de encontrar ciertos tipos de clasificados de empleos y se pierden otros tipos de empleos.
Las personas afortunadas son más relajadas y abiertas, y por ese motivo ven lo que está disponible y no sólo lo que están buscando. En última instancia, la investigación reveló que las personas afortunadas generan buena suerte a través de cuatro principios.

1) Son habilidosas para crear e identificar oportunidades fortuitas, 
2) toman decisiones afortunadas  siguiendo su intuición, 
3) generan profecías auto-cumplidas a través de expectativas positivas, 
4) adoptan una actitud más elástica que transforma la mala suerte en buena fortuna.
Hacia el final del trabajo Wiseman se preguntaba si estos principios se podrían utilizar para generar buena suerte. Le pidió a un grupo de voluntarios que pasara un mes haciendo ejercicios diseñados para ayudarlos a pensar y comportarse como personas afortunadas. ¡Los resultados fueron espectaculares! Estos ejercicios los ayudaron a identificar oportunidades fortuitas, seguir su intuición, esperar ser afortunados y ser más fuertes ante la mala suerte. Un mes después, los voluntarios volvieron y contaron lo que les había pasado. Los resultados fueron espectaculares: el 80 por ciento de las personas era entonces más feliz, estaba más satisfecha con su vida y, quizá, lo más importante, eran personas con buena suerte.
Las personas con buena suerte fueron aún más afortunadas y aquellas con mala suerte se convirtieron en afortunadas. Por último, descubrí el escurridizo “factor suerte”.
  • 1)    Escuche a su intuición – suele estar en lo correcto.
  • 2)    Esté abierto a nuevas experiencias y a romper su rutina habitual.
  • 3)    Pase algunos momentos de cada día recordando las cosas que le salieron bien.
  • 4)    Véase como una persona afortunada antes de tener una reunión o hacer una llamada importante.
CRÉETE QUE ERES UNA PERSONA CON SUERTE, LÁNZATE A POR LAS OPORTUNIDADES Y..... PASAR UN FIN DE SEMANA DE BUENA SUERTE ;-)

MUSICA - LA DISCO DE ORO 70 80s-VOL. 6 - EN VIVO


Los 8 tipos de pensamientos negativos que alimentas sin darte cuenta

Rincón de la Psicología

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Posted: 19 Apr 2018 04:05 AM PDT

Existen muchos tipos de pensamientos negativos que pueden hacerte daño. Generalmente se trata de ideas automáticas, algunas de las cuales no son más que creencias introyectadas; es decir, creencias que te transmitieron tus padres u otros adultos significativos durante tus primeros años de vida y que sigues arrastrando contigo. Otros pensamientos negativos son el fruto de una visión distorsionada de los acontecimientos o simplemente de expectativas incumplidas. 

Albert Ellis, creador de la terapia racional emotiva conductual, estaba firmemente convencido de que lo que nos afecta no son las cosas que nos suceden, sino la interpretación que les damos. Esas interpretaciones adoptan la forma de pensamientos negativos que nos generan malestar y, lo que es aún peor, nos impiden encontrar una solución satisfactoria para nuestros problemas ya que a menudo solo sirven para alimentar un círculo vicioso de negatividad. El primer paso para salir de ese bucle es conocer todos los tipos de pensamientos negativos que pueden rondar tu mente.

¿Eres víctima de estos tipos de pensamientos negativos? 

Existen tantos tipos de pensamientos negativos como personas, pero se pueden resumir en 8 grandes categorías, fáciles de detectar por las actitudes que generan.

1. Estado de emergencia permanente

Cada vez que ocurre algo, lo asumes como una emergencia total. Esa reacción se debe a que tu amígdala se activa y solo puedes ver la señal de alarma. En tu cerebro se produce un secuestro emocional en toda regla, desatando una reacción de pánico. Al asumir la realidad como si fuera una crisis, reaccionas de manera desproporcionada. Este tipo de pensamiento catastrófico te lleva a exagerar los peligros y desestimar tus recursos para hacerle frente a los problemas, una actitud que puede llegar a ser muy peligrosa ya que desencadena un estado de indefensión aprendida

2. El autosaboteador

Ante la más mínima dificultad, te saboteas automáticamente. Te tomas todo lo que ocurre como algo personal y te culpas por cosas sobre las cuales no tienes ningún control. Tus pensamientos negativos te impiden pensar con lógica, de manera que te castigas y criticas incesantemente. Como resultado, cada vez que se presenta un problema, pierdes autoestima y autoconfianza. Este tipo de pensamiento hace que te conviertas en tu peor enemigo ya que te pondrás la zancadilla constantemente.

3. El extremista 

Cuando ocurre algo, solo puedes ver los extremos. Este tipo de pensamiento negativo, también llamado dicotómico, te hace ver el mundo en blanco y negro, todo o nada, sin términos medios. Al olvidarte de la gama de grises y colores intermedios, te resultará difícil encontrar una buena solución y sentirás mucha ansiedad ya que asumes que cualquier decisión es un camino sin retorno. 

4. El etiquetador 

Cualquier cosa que ocurra, la etiquetas en términos negativos porque solo puedes ver las consecuencias dramáticas de la situación. El problema es que al colocar esas etiquetas, no logras ver las posibilidades que puede encerrar una situación, de manera que cierras caminos hacia su solución. Además, este tipo de pensamiento negativo puede hacer que te autoetiquetes y termines desarrollando una imagen muy limitada de ti y de tus potencialidades.

5. Visión de túnel 

Cuando tienes un problema, tu visión inmediatamente se reduce, como cuando entras en un túnel. Solo logras ver las cosas negativas, los problemas, errores y carencias. No logras apreciar ningún detalle positivo, posibilidad o fortaleza, de forma que caes en una espiral descendente de negatividad. Este tipo de pensamiento negativo tiene su base en el fenómeno que se conoce como atención selectiva. En práctica, es como si te pusieras unas anteojeras y unas gafas de sol, de manera que solo ves una parte muy limitada de la realidad, perdiéndote precisamente la parte más importante para hallar una solución. 

6. El generalizador 

Cuando tienes un problema, tu mente divaga y comienza a establecer conexiones sueltas entre el presente y los sucesos del pasado. Esas conexiones te llevan a realizar generalizaciones erróneas y negativas, generalmente reconocibles porque aparecen palabras como “nunca”, “siempre” o “todos”. Este tipo de generalización a menudo conduce a lo que se conoce como “error del adivino”, que consiste en sacar conclusiones apresuradas sobre algo que aún no ha pasado, pensando que los resultados o consecuencias serán desastrosos. Obviamente, con cada afirmación de ese tipo pierdes un poco de autoestima y fuerza, condenándote a un ciclo de negatividad. 

7. El impostor 

Debido a que tienes una tendencia a compararte, constantemente magnificas los aspectos positivos que notas en todos los demás, pero minimizas tus propias fortalezas y talentos. Este tipo de pensamiento negativo te hace sentir como si fueras un impostor y no merecieras lo que tienes. Tienes miedo a que los demás descubran que no eres tan listo, capaz, amable o brillante, cuando en realidad lo que sucede es que tienes un problema de autoestima. De hecho, es probable que a menudo seas víctima de lo que se conoce como “lectura de la mente”, un fenómeno según el cual presupones lo que están pensando los demás. 

8. El superhéroe 

Tu capa siempre está extendida, te esfuerzas para no defraudar a nadie. Te enorgulleces de hacer todo, cueste lo que cueste. Tu vida se rige por el “debo” y “debería” hasta el punto que te olvidas por completo de lo que tú quieres realmente. El problema es que cada vez que te das cuenta de que no puedes salvar el mundo, tu autoestima cae en picado y experimentas una desilusión extrema. De hecho, se trata de uno de los tipos de pensamientos negativos más dañinos porque piensas en términos de “deberes” y “obligaciones”, permitiendo que tu vida, decisiones y estado de ánimo dependan por completo de los demás.
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COMO ACABO CON MIS PROBLEMAS


RECETA - Ensalada de quinoa, pollo y pomelo


Plato
4 porciones
15 min
20 min
Medio
Ensalada de Quinoa, pollo y pomelo









Me encanta hacer mezclas, fusionar los productos y las tecnicas de cocina, para lograr platos a menudo sencillos pero sabrosos. Esta receta emplea elementos tradicionales de la cocina suramericana, como la quinoa, el aji, el cilantro, y estos ultimos ingredientes son tambien tipicos de las cocinas del suroeste asiatico. Entonces, por que no mezclar las dos cocinas ? Aqui va ! Y si no desean comer pollo, pueden perfectamente prescindir de él en esta refrescante receta !

Ingredientes



pomelo
2 escalopas de pollo
2 tazas de Quinoa
4 tazas de agua hirviendo
2 ramitas de ciboulette oriental (ciboulette Thai)
2 cucharadas soperas de Menta picada
2 buenas cucharadas de Cilantro fresco picado
Jugo de limon verde (o lima)
1 echalota
1 cucharadita de coco rallado (opcional)
Aji rojo fresco (Chile o guindilla)(cantidad a gusto)
Curcuma
Citronnela (o lemongrass)
1 dado de jengibre fresco rallado
1 cucharadita de té de salsa de pescado (Nam Pla o Nuoc Mam)
1 cucharadita de azucar de caña moreno (Chancaca o Panela rallada)
Aceite
Sal y pimienta



Preparación



PASO 1

Cortar el pollo en dados medianos : en una fuente ponerlos a macerar con media cucharadita de curcuma, el jengibre rallado y un tallo pequeño de lemongrass machacado en un mortero (o citronela). Reservar en el refrigerador.

PASO 2

Lavar la quinoa bajo agua fria hasta que el agua salga limpia y escurrir en un colador. Una vez bien escurrida, calentar una cucharadita de aceite en una olla, dorar la quinoa, y agregarle el agua hirviendo. 

Salpimentar y cocer unos 15 a 20 minutos con la olla destapada y a fuego mediano. Cuando este cocida, transpasarla a una ensaladera y dejar enfriar. Puede tambien pasarla bajo agua fria si tiene prisa.

PASO 3

Lavar y levantar los segmentos del pomelo (ver ficha tecnica mas abajo), reservar el jugo.

PASO 4

Calentar una sartén antiadherente (teflon), puede pasar un poco de aceite esparcido con papel abosorbente, y echar a dorar el pollo revolviendo para que no se queme, debe justo dorar uniformemente, salpimentar y desglasar con parte del jugo de pomelo. 

Cocer hasta que reduzca el jugo, el pollo quedara dorado pero tierno, no tiene que secarse. Dejar enfriar y reservar.

PASO 5

Calentar una sartén antiadherente y poner a dorar rapidamente el coco rallado hasta que cobre un lindo aspecto moreno, esto va muy rapido, asi que no hay que descuidarse ! Se desprendera un delicioso perfume de coco tostado, verà !

PASO 6

Picar las hierbas (menta, cilantro, ciboulette oriental), la chalota y el aji rojo (cantidad segunsu gusto). Incorporar la quinoa ya fria, el pomelo y el pollo perfumado dorado.

PASO 7

Condimentar con la salsa de pescado (Nuoc Mam o Nam pla), el azucar de caña moreno (o chancaca o Panela rallada) y el coco rallado. 

Agregar un poco de jugo de pomelo y de limon verde (o lima). Corregir la sazon segun su gusto, agregandole mas especies o mas hierbas. Esta listo para servir !