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El primer paso no te lleva a donde quieres ir, pero te saca de donde estás

Por Jennifer Delgado

Dar el primer paso es complicado. A veces incluso aterrador. Porque implica tomar una decisión, implica dejar algunas cosas sepultadas en el pasado para movernos hacia el futuro. Y esa sensación puede generar tanto miedo que da vértigo. Por eso muchas personas permanecen atascadas durante años en una situación que las está matando poco a poco, causándoles un sufrimiento indecible, solo porque no se atreven a dar ese paso.

Hay de todo: parejas que no se atreven a romper aunque la magia desapareció hace mucho tiempo, hijos que no se atreven a volar y perseguir sus sueños porque sus padres les manipulan, personas que serán eternos empleados porque no tienen el coraje de emprender sus propios proyectos a pesar de que son brillantes, gente que no se atreve a cambiar vida por miedo al qué dirán aunque se sienten profundamente insatisfechas…

¿Por qué nos da tanto miedo dar el primer paso?


En nuestra mente, asociamos el primer paso a una ruptura definitiva. Es como si emprendiéramos un camino que no tiene marcha atrás. Y eso asusta, sobre todo porque en nuestro pasado es donde se encuentran las certezas y las fuentes de seguridad mientras que el futuro representa lo incierto y desconocido.

Dado que nuestro cerebro suele pensar en términos de “todo o nada”, "blanco o negro", asocia ese primer paso con lanzarse al vacío sin paracaídas. Sin embargo, lo cierto es que ese paso no nos llevará a donde queremos ir, tan solo nos permite salir de una situación que nos está causando daño y es fuente de insatisfacción. 

De hecho, cuando estamos inmersos en una situación que nos hace sufrir y afecta nuestro equilibrio emocional, lo más importante no es la dirección que tomemos, eso lo podemos decidir más tarde, sino tan solo apartarnos de ese lugar o persona que nos hace tan infelices.

Cuando te mueres un poco cada día en un lugar, cuando una persona te roba la energía y las ganas de vivir, simplemente debes alejarte. El rumbo lo descubrirás después, sobre todo si conectas con tu “yo” y escuchas lo que desea decirte.

¿Cómo dar el primer paso con pie firme?


1. Asume que es solo un paso, no un camino andado. Es cierto que el primer paso implica que ya hemos tomado una decisión, la decisión de alejarnos de donde estamos, pero eso no significa que no podamos cambiar el rumbo si creemos que es necesario. Cada paso que damos nos abre nuevos senderos por explorar, pero no es un camino en un solo sentido, podemos volver sobre nuestros pasos si así aprendemos o podemos detenernos a descansar cuando necesitemos reponer fuerzas. El camino lo haces tú.

2. Reconoce lo que sucede a tu alrededor. Es importante que seas consciente de tus circunstancias. Aprende a mirar a tu alrededor desde una postura desapegada, solo así podrás comprender qué es lo que está sucediendo realmente. Así te darás cuenta de que la forma de ser de algunas personas a las que estás atado no es compatible con la tuya y que las circunstancias que habéis creado son dañinas. En ese momento en que eres plenamente consciente del dolor o daño que te estás causando, dentro de ti se activa un resorte que te impulsa a reaccionar y sacudirte de la inercia.

3. Practica la escucha interna. Conecta con tu “yo” interior, ese que te está diciendo que donde estás ahora mismo, no es el sitio más indicado para ti. Escucha tus necesidades más íntimas para que descubras lo que está sucediendo realmente dentro de ti. De hecho, muchas personas que están atrapadas en una situación difícil, se han desconectado de su “yo”, han roto esa conexión como un mecanismo de defensa para sufrir menos, pero es precisamente ese “yo” la fuente de la fuerza que necesitas para dar el primer paso. Un principio taoísta indica: “Aprende a confiar en lo que está ocurriendo. Si hay silencio, deja que aumente, algo surgirá. Si hay tormenta, deja que ruja, se calmará”.

5. Asume la responsabilidad, libérate de las culpas. Cuando somos plenamente conscientes de lo que nos ocurre y comprendemos cuáles son nuestras verdaderas necesidades, es normal que comencemos a experimentar un sentimiento de rabia y resentimiento. Nos preguntamos cómo pudimos caer en esa situación y ser rehenes de ella tanto tiempo. Sin embargo, culpar a los demás no sirve de nada porque quedarás cautivo de las emociones negativas. Lo importante es que asumas tu responsabilidad a partir de ese momento y comprendas que ha llegado el momento de dar ese paso, de transformar conscientemente tu realidad.

6. Avanza dejando atrás las actitudes defensivas. Imagina que estás en medio de una tormenta, tu primer impulso será aferrarte a algo y mantenerte firme. Sin embargo, recuerda que es la rama más flexible la que soporta mejor los fuertes vientos, mientras que las ramas más firmes son arrancadas de cuajo. Las actitudes defensivas implican estar anclados, te impedirán seguir el camino que realmente te haga crecer como persona. Si decides dar el primer paso, para alejarte de una situación que no te satisface o que incluso te daña, cerciórate de no llevar contigo resentimientos porque, de lo contrario, es probable que vuelvas a caer en una situación similar.

Por último, ten siempre en mente la enseñanza de Confuccio: “no importa cuán despacio vas, si nunca te detienes”. El primer paso es solo el comienzo, pero si no lo das, te quedarás atrapado.