MAPA DE VISITAS

Mujeres olvidadas de la Generación del 27: Las SinSombrero

Rendimos homenaje a las mujeres olvidadas del mundo de la cultura. Aquellas que, gracias a su trabajo, consiguieron hacer que nuestro país avanzara. Gracias al proyecto crossmedia “Las SinSombrero conoceremos el legado de las mujeres olvidadas de la primera mitad del siglo XX en España. Desde las figuras femeninas de la Generación del 27 hasta todas aquellas mujeres que con su obra, sus acciones y su valentía fueron y son fundamentales para entender la cultura y la historia de un país que nunca las reivindicó.
O

10 Películas Sobre Inteligencia Emocional y Social


En pocos días asistiremos al estreno en español de Del Revés (Inside Out), la nueva joya cinematográfica de Pixar sobre el papel de las emociones. Orientada a un público más adulto del habitual, se trata de una película con un enfoque muy original de la que se pueden sacar muchas conclusiones a nivel emocional y social.
La apuesta de esta película por la inteligencia emocional es evidente. Pero no hay que olvidar que en otras, ocultos tras un guión sorprendente o una historia cautivante, también es posible encontrar excelentes ejemplos de habilidades sociales y emocionales que pasan inadvertidos.
Peliculas Inteligencia Emocional
¿Alguna vez te has preguntado por qué cierto actor desprendía tanto carisma en una película?¿O por qué un determinado personaje era capaz de brillar en todas las conversaciones?
Aunque no sepas explicar racionalmente el motivo, el lenguaje corporal, la comunicación emocional o las herramientas de persuasión que utilizan algunos actores en sus papeles tienen un gran poder a a nivel inconsciente.
A continuación encontrarás un listado de 10 películas que te ayudarán a comprender mejor los fundamentos de las habilidades sociales y la inteligencia emocional.

1. Del Revés (Inside Out) – Inteligencia emocional

La lista no podía empezar sin el nuevo clásico de Pixar. En él, las cinco emociones básicas (alegría, tristeza, ira, miedo y asco) gobiernan desde una sala de mandos en el cerebro el comportamiento de Riley, una adolescente en plena crisis existencial que acaba de mudarse de ciudad con sus padres.
La película explica magistralmente el papel de las emociones en nuestra vida y te hará ver que incluso aquellas que consideramos negativas y que a menudo intentamos reprimir, como el miedo o el enfado, tienen su función vital.
También podrás comprender los distintos procesos que ocurren en ti cada vez que te invade un sentimiento, cuál es su origen, sus consecuencias y las formas de gestionarlo para que resulte lo más beneficioso posible. Todo, por supuesto, con un gran sentido del humor.

2. Mejor imposible (As good as it gets) – Empatía

La película trata sobre la relación entre Melvin, un excéntrico escritor con un trastorno obsesivo compulsivo (la cuarta enfermedad mental más común en los países industrializados) y maravillosamente interpretado por Jack Nicholson, con una camarera y su vecino homosexual.
El problema de comportamiento de Melvin le impide sentir cualquier atisbo de empatía por aquellos que le rodean. Su egoísmo es extremo y tan sólo está preocupado en satisfacer sus necesidades, sin tener en cuenta los sentimientos o necesidades de los demás, incluso llegándolos a ridiculizar.
Debido a un viaje que deben realizar juntos, Melvin va dándose cuenta de que sus actos tienen consecuencias emocionales en sus compañeros y empieza a comprender los sentimientos ajenos. Una estupenda película que te ayudará a mejorar tu capacidad de empatizar.

3. El indomable Will Hunting (Good Will Hunting) – Argumentación

En esta ganadora del Óscar al mejor guión original el personaje interpretado por Matt Damon, pese a tener unas capacidades intelectuales impresionantes, padece probablemente un trastorno de oposición desafiante producto de una infancia traumática.
Esta condición le dificulta empatizar y le otorga un comportamiento demasiado agresivo, pero por otro lado también le obliga a apoyarse por completo en su enorme capacidad de argumentación para sobrevivir en su entorno social.
En el indomable Will Hunting, además de varios ejemplos de conducta poco asertiva, observarás como mediante una argumentación lógicaaportando motivos (por qués) y objetivos (para qués) a los mensajes, es posible desarmar casi cualquier tipo de confrontación verbal limitando la capacidad de maniobra de tu interlocutor.

4. Wall-E – Lenguaje corporal

Wall-E se estrenó en 2008 y fue una maravillosa sorpresa producto de la factoría de animación Disney-Pixar. En la película, ambientada principalmente en el espacio exterior, un robot de limpieza sigue activo en la Tierra pese a que ésta fue abandonada por la humanidad siglos atrás.
Cuando se encuentra con EVE, una avanzada robot-sonda que ha sido enviada a la Tierra para buscar vestigios de vegetación, se enamora de ella y la sigue al interior de la nave espacial donde está confinada ahora la especie humana.
La película esconde muchas moralejas: desde los peligros de depender en exceso de la tecnología al problema del consumismo y la gestión de residuos. Sin embargo, uno de sus principales intereses reside en que la comunicación entre los robots protagonistas se realiza exclusivamente mediante el lenguaje corporal y la entonación de sus sonidos robóticos, ya que carecen de voz.
Si prestas atención, Wall-E te ayudará a profundizar en la comunicación no verbal a través de lasmicroexpresiones de sus protagonistas (especialmente los ojos) y los gestos que utilizan para interaccionar entre ellos.

5. Hitch – Seducción

Si hubiera que elegir una de las muchas películas sobre seducción probablemente Hitch sería el mejor referente. Mientras otras se basan en clichés o no desarrollan en profundidad la psicología subyacente en el arte de seducir, en Hitch podrás entender a través de su protagonista cuáles son algunas las conductas más atractivas para atraer sentimentalmente a alguien.
Will Smith interpreta a un coach de seducción especializado en conseguir que hombres de éxito profesional pero con escasas habilidades seductoras logren encontrar a la mujer de sus sueños. Y como mandan los cánones de Hollywood, al final él mismo sufre para conquistar la chica que le ha enamorado.
A pesar de que la película juega con la imagen fría (y a veces merecida) del trabajo de los coaches en seducción, la moraleja final es bastante apropiada: la mejor habilidad es la confianza para ser uno mismo.

6. El club de la lucha – Liderazgo

Hay muchas películas que ofrecen excelentes referencias en cuanto a liderazgo, como por ejemplo el personaje feudal de Lady Eboshi en La Princesa Mononoke (Hayao Miyazaki, 1997). Sin embargo he optado por incluir un ejemplo más adaptado a los tiempos modernos como el papel que interpreta Brad Pitt en El club de la lucha.
Además de que la película contiene un interesante significado psicológico y moral, el personaje de Pitt expone varios de los ingredientes indispensables del carisma y los diferentes estilos de liderazgo. Entre ellos destacan predicar con el ejemplo, apasionarse por su visión del mundo, y emanar una gran confianza.
Algunos podrán rebatir que en este caso la distinción entre ser un líder o un lunático está poco definida, pero la realidad es que la diferencia entre uno y otro a veces se reduce simplemente a tener éxito o no.

7. El Discurso del Rey (The King’s Speech) – Miedo a hablar en público

Cuando su padre muere y su hermano abdica, el príncipe Alberto, segundo en la línea sucesoria del reinado de Inglaterra, se convierte de la noche a la mañana en el rey Jorge VI.
El problema principal radica en que su tartamudez le ha llevado a desarrollar una tremenda fobia a hablar en público. A través de sus visitas al logopeda interpretado por Geoffrey Rush, empieza a prepararse para una de los más importantes discursos de la nación hasta la fecha: la declaración de guerra a Alemania en el año 1939.
En el Discurso del Rey se esconden algunas de las claves más importantes de la oratoria en público como la preparación mediante la visualización, la importancia de la práctica, y la síntesis del mensaje. Una buena película para empezar a perder miedos sociales como hablar en público.

8. Buscando a Eric (Looking for Eric) – Asertividad

Es posible encontrar bastantes ejemplos de películas donde uno de los personajes transforma su conducta agresiva o pasiva en  asertiva. Eso suele ocurrir en el momento en que empieza a respetar sus derechos a la par que los de los demás, y estoy seguro que te vienen varios ejemplos a la cabeza.
El protagonista de Buscando a Eric es un cartero divorciado de Manchester inmerso en una profunda crisis vital y en permanente conflicto con sus hijastros que viven con él. Su afición al fútbol y el consumo de marihuana provocan que se le aparezca la imagen de Eric Cantona, un futbolista retirado, quien le empieza a aconsejar para intentar mejorar su situación.
Esta película muestra de forma muy vívida los cambios que pueden suponer aprender a pedir ayudacomunicar las emociones, y defender los derechos de uno mismo.

9. El lobo de Wall Street (The wolf Of Wall Street) – Persuasión

A pesar de que el personaje interpretado por Leonardo Di Caprio también presenta grandes dotes de liderazgo, es durante la primera mitad de esta película donde mejor pueden apreciarse varias estrategias de persuasión social aplicadas a la venta.
Desde el empleo de la autoridad y escasez, pasando por la detección de necesidades y presentación de beneficios, para terminar en el cierre de ventas, la película también nos muestra cómo la mayoría dependemos (en exceso) de los mecanismos inconscientes de toma de decisiones.
El lobo de Wall Street tiene cierta moral y posteriormente se convierte en un desmadre donde los excesos y las excentricidades de unos millonarios se convierten en el reclamo que te mantiene enganchado a la pantalla. Pero aun así hay bastante que aprender, tanto para lo bueno como para lo malo.

10. Jerry Maguire – Círculo social

Jerry Maguire es un buen ejemplo de marketing aplicado a una pequeña empresa, y también de la importancia de cultivar un buen entorno social. “Lo importante no es lo que conoces, sino a quién conoces” sería un buen eslogan para definir la película.
Jerry (Tom Cruise) es un agente deportivo que por una disputa termina perdiendo todos sus clientes excepto el receptor Rod Tidwell (Cuba Gooding Jr). A partir de ahí la película relata los esfuerzos de ambos por satisfacer sus necesidades económicas y profesionales, y demuestra que el afecto no tiene por qué estar necesariamente reñido con ambas.
La interpretación de sus actores, los buenos ejemplos de comunicación emocional y el mensaje social que esconde hacen de Jerry Maguire una excelente recomendación para los interesados en las habilidades sociales en general.
#####
¿Tú qué opinas? ¿Echas en falta alguna película o tienes alguna otra recomendación que no esté en la lista?

Las zancadillas mentales que te pones para no avanzar


A veces la única barrera que nos impide avanzar y alcanzar nuestras metas, somos nosotros mismos, o más bien, nuestra mente. Es muy sencillo: si no controlas tu mente, esta terminará controlándote. No es necesario darle demasiadas vueltas.

En cierto punto de la vida, al que todos llegamos más tarde o más temprano, la mente y las creencias tóxicas que alberga, se convierte en una cárcel que limita nuestras potencialidades y cercena nuestra perspectiva.

Cada vez que creemos que solo existe una manera de hacer las cosas, nos estamos limitando. Cada vez que abrazamos ciegamente la tradición, nos cerramos a la novedad. Cada vez que pensamos en términos de pérdidas y fracaso, nos ponemos una zancadilla mental. Y lo peor de todo, es que hacemos estas cosas día tras día, sin ser conscientes de ello.

La buena noticia es que el simple hecho de detectar esas zancadillas que nos ponemos a nosotros mismos, ya les resta poder y abre nuestra mente, permitiéndonos adoptar una perspectiva más amplia y enriquecedora.

La voz que escuchas en tu mente: ¿De quién es?


A primera vista, puede parecer casi una locura. Sin embargo, a menudo es voz que suena en nuestra mente, sobre todo cuando es denigrante o acusadora, no proviene de nuestro “yo”. En realidad, son las voces de diferentes personas significativas con las cuales nos hemos relacionado a lo largo de nuestra vida, sobre todo en la infancia y adolescencia.

De hecho, si prestas atención a algunas de las frases que te dices a ti mismo cuando se desencadena ese diálogo interior, te darás cuenta de que esas frases no te pertenecen y, si escudriñas en tu pasado, encontrarás a su verdadero dueño. Pueden ser tus padres, un profesor o incluso ese niño del colegio que te hacía la vida imposible.

Esas frases, que probablemente laceraron tu autoestima, se quedaron en tu memoria y, con el paso del tiempo, las has asumido como propias, pero en realidad no te pertenecen, son la visión que los demás tenían sobre un “yo” que ya no existe y que probablemente ni siquiera existió.

Cuando comiences a prestarle atención a ese diálogo interior, te darás cuenta de que muchas de tus creencias tóxicas provienen de pensamientos que te inculcaron otras personas. Pero no tienes que seguir poniéndote la zancadilla, al contrario, debes aprender a eliminar esas creencias y caminar con seguridad por tus propios pies.

Las 3 creencias tóxicas más comunes que te impiden avanzar

Aunque pueda parecer un contrasentido, lo cierto es que no siempre queremos avanzar. A veces estamos cómodos en el sitio donde estamos, o tenemos miedo a lo desconocido, de forma que preferimos no movernos. Sin embargo, no lo reconocemos. Y para impedirnos avanzar, nos convertimos en nuestro peor enemigo, nos ponemos la zancadilla a propósito.

Algunas de las creencias más dañinas que cultivas en tu mente, quizás sin darte cuenta, son:

1. “No es el momento adecuado”

La procrastinación es un problema serio que puede hacerte perder oportunidades únicas. Postergar continuamente tus sueños, hará que llegues a la recta final sin haberlos cumplido. Y lo que es aún peor: te recriminarás por haber dejado pasar la ocasión

En realidad, detrás de la creencia de que no es el momento adecuado solo se esconde falta de motivación o miedo. Lo que sucede es que nos da miedo salir de nuestra zona de confort porque no sabemos lo que encontraremos fuera. Como resultado, preferimos engañarnos diciéndonos que no es el momento más adecuado. 

Sin embargo, la vida siempre implica cierto grado de incertidumbre, nunca podemos estar seguros al 100%, debemos estar dispuestos a asumir al menos un riesgo mínimo. Recuerda que cuando tienes una razón por la cual luchar, irás encontrando los medios a lo largo del camino. Solo es necesario atreverse y dar el primer paso.

2. “No soy un experto”

La sociedad nos ha hecho creer que si no somos lo suficientemente buenos en algo, es mejor que no lo intentemos. Sin embargo, este camino solo sirve para cerrar muchas puertas, no deja espacio para el aprendizaje y el crecimiento. Si no nos involucramos en nuevos proyectos, nunca podremos mejorar.

Lo cierto es que nadie nació sabiendo, los que hoy son expertos en algún sector, ayer no lo eran. Lo que les hace diferentes es el tiempo y el esfuerzo que han dedicado a esa pasión. Después de todo, debemos recordar que el genio está compuesto por un 1% de talento y un 99% de perseverancia.

En todo caso, para disfrutar de la mayoría de las cosas de la vida, no tienes que hacerlas de forma perfecta. Elperfeccionismo no es más que una barrera que te mantiene dando vueltas en círculo, sin poder avanzar. Preocúpate por disfrutar lo que haces, y no te escudes detrás del perfeccionismo porque con la práctica, los resultados también mejorarán.

3. “Seguramente fracasaré”

Henry Ford, uno de los emprendedores más exitosos de todos los tiempos, afirmaba: “Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, en ambos casos tienes razón”. Y es que tu mente es tu mejor aliada, o tu peor enemiga. 

Por supuesto, una dosis de negativismo estratégico puede ser conveniente ya que te ayuda a prepararte para el peor escenario. Sin embargo, pensar que vas a fracasar de antemano implica adoptar una actitud derrotista que no te conducirá por buen camino sino que irá desgastando poco a poco tu motivación.

No se trata de asumir una actitud positivista a ultranza, que de poco serviría. Pero si comienzas un proyecto pensando que fracasarás, no llegarás muy lejos. Recuerda que la esperanza es nuestro motor impulsor más potente. Por tanto, no dejes que nadie te la arrebate, ni siquiera tú mismo.
Rincón de la Psicología ~ 12:31

Cuando alimentamos los rencores, morimos poco a poco

foto 1


La hija llega y le dice a su padre:
– ¡Papá, ya no aguanto más a la vecina! Quiero matarla, pero tengo miedo que me descubran. ¿Puedes ayudarme con eso? El padre le responde:
– Claro que sí mi amor, pero hay una condición… Tendrás que hacer las paces con ella para que después nadie desconfíe de ti cuando ella muera. Tendrás que cuidarla muy bien, ser gentil, agradecida, paciente, cariñosa, menos egoísta, retribuir siempre, escucharla más… ¿Ves este polvito? Todos los días pondrás un poco en su comida. Así ella morirá de a poco.
Pasados 30 días, la hija vuelve a decir al padre:
– Ya no quiero que ella muera. La amo. ¿Y ahora? ¿Cómo hago para cortar el efecto del veneno? El padre entonces le responde:
– ¡No te preocupes! Lo que te di fue polvito de arroz.
Ella no morirá, porque el veneno estaba en ti.
Cuando alimentamos rencores, morimos de a poco.
Aprendamos a hacer las paces con quienes nos ofenden y nos lastiman.
Aprendamos a tratar a los demás como queremos ser tratados. Aprendamos a tener la iniciativa de amar,  de dar, de donar, de servir, de regalar, y no solo querer ganar y ser servido.
Autor: Desconocido
amor propio 2
Cuando alguien te hace daño es como si te mordiera una serpiente. La herida puede ser más o menos grande, pero podemos cerrarla y curarla. Lo malo es cuando esa mordedura es venenosa. Tal y como apunta el terapeuta José Antonio García, los venenos más comunes son la venganza, el ojo por ojo y la búsqueda de justicia a toda costa.
Estos venenos pueden estar durante años actuando en nuestro interior, comiéndonos por dentro y haciendo que nuestra vida pierda alegría y esperanza.
Guardar rencor es humano, muy humano. Pero también lo es perdonar. Y errar. Dicen que quien no ama, no perdona. De hecho, precisamente es el amor el culpable del perdón. El amor al otro, a la vida, al mundo y a uno mismo.
Es decir, el perdón, el de verdad, no existe si no hay nada que lo justifique. Puede haber amabilidad, responsabilidad e indiferencia, lo que queráis, pero la única vía para alcanzarlo es el amor.
Además, digamos que de alguna forma perdonar es sinónimo de ser libres. Si no hay que nos ate, rencores, miedos y odios hacia el otro, no habrá nada que justifique vivir encerrados en la cárcel del resentimiento.
De hecho, solo habremos sanado nuestras heridas emocionales cuando podamos hablar de nuestro pasado y de nuestro dolor sin derramar lágrimas, habiendo perdonado y dejando que el olvido haga si trabajo.
123649_tumblr_inline_mvah7reGZ21ql05t7_principal
De todas maneras, perdonar no significa que tengamos que borrar el pasado ni que olvidemos el dolor, sino que perdonar es crear una nueva manera de recordar y de mirar nuestro presente y nuestro futuro.

El perdón, indispensable para la libertad emocional

Perdonar es indispensable para alcanzar la libertad emocional y, con ella, nuestro bienestar mental. Puede ser muy costoso, pero es la única vía para sanarnos. Veamos a continuación cómo hacerlo:
1. Reconoce tu daño y tu dolor. Esto es lo único que te va a permitir distanciarte emocionalmente y reconstruir la empatía con la persona que te dañó. Hacerlo te permitirá analizar las motivaciones que pudieron llevarle a actuar de esa forma, lo que contribuirá a que disminuya tu necesidad de culpar al otro y de atribuirle una intencionalidad específica.
2.Elige la opción de perdonar. Para esto, vamos a usar la metáfora del anzuelo.
Quien nos ha hecho daño nos ha clavado en un anzuelo que nos atraviesa las entrañas haciéndonos sentir un gran dolor. Queremos darle lo que se merece, tenemos ganas de hacerle sentir lo mismo y meterle a él en el mismo anzuelo, en un acto de justicia, que sufra lo mismo que nosotros. Si nos esforzamos en clavarle a él en el anzuelo, lo haremos teniendo muy presente el daño que nos ha hecho y cómo duele estar en el anzuelo donde él nos ha metido. Mientras lo metemos, o lo intentamos, nos quedaremos dentro del anzuelo. Si consiguiéramos meterle en el anzuelo, lo tendríamos entre nosotros y la punta, por lo que para salir nosotros tendremos que sacarle a él antes.
Si salimos del anzuelo, tendremos cuidado de no estar muy cerca de él porque nos puede volver a meter en el anzuelo y, si alguna vez nos juntamos, tiene que ser con laconfianza de que no nos va a volver a hacer daño. Pero no es la opción de no sufrir lo que justifica una elección, sino una opción basada en lo que se desea a largo plazo.
vacioooo
3. Aceptar el sufrimiento y la rabia. Es natural que nos sintamos enfadados y dolidos, pero la única forma de dejar de sufrir es abandonar la confrontación con nuestras emociones, nuestros sentimientos y nuestros pensamientos.
4. Autoprotección. Cuando analizamos lo ocurrido y damos paso al perdón no podemos olvidarnos de las señales que nos estaban indicando un peligro. Por eso, hay que tenerlas claras y presentes para protegernos de futuros daños o amenazas.
5. No basta con el “te perdono”. Cualquiera de nuestras expresiones puede estar totalmente vacía de contenido. Esto es lo que sucede habitualmente, pensamos que lo hemos hecho pero nuestro resentimiento sigue alimentándose dentro de nosotros.
El perdón es algo que se siente. Por eso, si se vuelven a repetir pensamientos, emociones y sentimientos, debemos de volver a realizar todo el proceso. Así hasta que logremos vaciar el dolor que está minando nuestro carácter.
Tenemos que cargar con nuestros recuerdos pero no con nuestro dolor. La vida se vuelve más fácil si lo hacemos así.

JANE GOODALL, LA PRIMATOLOGA MAS FAMOSA DEL MUNDO

Jane Goodall: “Son sexis los chimpancés”

La célebre estudiosa de los primates, de 81 años, asegura que las vidas de esos animales pueden ser tan felices y desgraciadas como las nuestras. “Es solo una cuestión de grado"

  • Enviar a LinkedIn13
  • Enviar a Google +32
  • Comentarios8
Jane Goodall. / VANESSA MONTERO
La primatóloga más famosa del mundo y seguramente la científica viva más popular de nuestro tiempo se somete con paciencia franciscana al apretado programa de entrevistas que le han organizado. Cuenta 81 años (nació en Londres en 1934), pero desde luego no los representa y demuestra su proverbial resistencia.
Va vestida muy funcional, con una simple camisa y mocasines que, observo, son iguales que los que calza sobre el terreno en África (como muestran las famosas fotos de la revista National Geographic que hay sobre una mesa). No veo por ninguna parte a H (de Hope, esperanza), su famoso chimpancé de peluche, y temo que se lo haya comido un congénere –Goodall descubrió con pesar que los simios que más se parecen a nosotros no solo hacen la guerra organizada entre ellos (en Gombe libraron una de cuatro años) y son fervientes carnívoros que depredan a otros monos, sino que son capaces de practicar el infanticidio y el canibalismo, lo que desde luego no resulta muy animoso–, pero por la tarde el monito aparecerá en el acto, instalado en el atril.
Jane Goodall es menuda, engañosamente frágil y parece extrañamente al margen del tiempo. Irradia calma, serenidad, sosiego. Es imposible estar ante ella sin pensar en las larguísimas horas que ha pasado observando pacientemente monos, así que acabo haciéndome un lío con el bolígrafo. No parece que lo que ve ahora le despierte un interés comparable al que le provocó en su día la vieja Flo de orejas raídas y nariz bulbosa. Pero se muestra muy atenta y gentil. Luego afrontará la sesión de fotos con renovada resignación, aunque al final, en un gesto con una punzada de rebeldía, se sentará en el suelo, junto a las plantas. “Ahora me pongo como me gustaría estar”, zanjará.
Es reciente la trágica historia de Adán y Eva, los Bonnie & Clyde chimpancés fugados de un zoo en Mallorca y que, tras ser perseguidos implacablemente por la policía, hallaron un final trágico: abatida a tiros ella, ahogado en la persecución él. Conozco el caso, muy triste. No deberían ocurrir esas cosas, hay otros métodos. No se debería llegar a esos extremos.
¿Qué ve en el fondo de los ojos de un chimpancé? Como si mirara en los de un ser muy cercano. Veo una personalidad, una mente. Siento que me sumerjo en los ojos de alguien que tiene mucho que enseñarme.
¿Quiénes son? ¿Algo así como nuestros hermanos pequeños? Biológicamente están muy cercanos. ¡Tan cercanos! En su anatomía, en su sangre; sufren las mismas enfermedades, la polio, el sida, la hepatitis; su cerebro es muy parecido. Es solo una cuestión de grado lo que nos separa.
Pero hay una barrera infranqueable, dice usted, y lo dice con gran pena, me parece. Son otra especie. Cada criatura tiene sus características. Ellos, aunque evolucionan, lo hacen en su propia dirección; no son humanos, nunca lo serán. Creer otra cosa es un error. Yo jamás pierdo de vista esa línea divisoria por muy borrosa que pueda ser.
Y sin embargo sus vidas, sus relaciones, sus rencillas, tal y como las ha recogido usted en sus libros, tras tantas horas de observación, nos resultan tan próximas… Parecen personajes de novela. ¡Lo son! Las historias de las familias de los chimpancés son muy parecidas a las de la gente. Buenas y abnegadas madres, jóvenes promiscuas, machos estúpidos…
Hay mucho sexo bueno y tranquilo en la vida de las chimpancés”
¿Diría usted que todas las familias felices de chimpancés se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera?¿…?
Bueno, parafraseaba a Anna Karenina. Quiero decir si son tan intensas sus historias como las nuestras. Ah, seguro. Y algunas de sus vidas son muy terribles, especialmente en el caso de las hembras. Pero también hay historias felices y divertidas.
Hablando de las hembras, su existencia, sometidas a los violentos machos que las usan muy a su antojo, invita a pensar si el machismo y la violencia de género no tienen unas raíces biológicas, si no son comportamientos de monos que hay que erradicar culturalmente. Eso sospecho. También es cierto que si la existencia es muy dura para algunas chimpancés, para otras no. Las hembras en general parecen disfrutar mucho con el sexo. Hay mucho sexo bueno y tranquilo en su vida.
Hay mucho sexo en la vida de los chimpancés por lo que explica usted. Sí. Son sexis los chimpancés
A usted la besó profundamente uno. ¿A mí? No lo recuerdo.
Pues es como para acordarse. Sí, Lucy, lo explica en ese maravilloso libro que es Through a Window sobre sus años con los chimpancés de Gombe. Ah, pero ella era una chimpancé criada en cautividad, no un ejemplar salvaje. Me miró mucho rato a los ojos, lo que fuera que vio le gustó y esa fue una forma de mostrar que me aceptaba. Muchas veces han puesto su brazo en torno de mis hombros y me han acariciado.
A un colega suyo, Frans de Waal, el estudioso de los bonobos, los chimpancés pigmeos, que utilizan el sexo como medio de pacificación social –y que vivan los bonobos–, una hembra le besó y cuando él se dio cuenta ya tenía la lengua en la garganta. Sí, así son los bonobos, muy especiales en ese terreno.
En cambio, la sociedad chimpancé es muy violenta. Esa guerra de los cuatro años en Gombe, los atronadores e hirsutos despliegues de fuerza de los machos (Figan usaba incluso viejas latas para hacer más ruido), las peleas (usted describe cómo Satan recogía con la mano la sangre que brotaba de una gran herida en la mejilla de Sniffy y se la bebía), las rencillas de las hembras que llevan al infanticidio. ¿Han sido agresivos con usted? Sí, he sido arrastrada, pisoteada, me han arrojado piedras que podrían haberme matado. Pero también me han querido mucho. En realidad, creo que, por muy brutal que sea su comportamiento a veces, no son capaces como nosotros de actos de crueldad deliberada.
¿Le han dejado cicatrices? [La primatóloga se limita a alzar la mano derecha: le falta la falange del pulgar. Trago saliva. Jane Goodall observa con curiosidad científica, no exenta de cierto humor, mi reacción] Me arrancó el pulgar un chimpancé que estaba en una jaula en un centro de experimentación con primates, al tratar de tranquilizarlo. Lo tenían metido en una jaula muy pequeña, era horrible, un sitio espantoso. He visitado muchos lugares de esos.
¿Le guarda rencor? No, no. No fue su culpa.
Jane Goodall. / VANESSA MONTERO
Si les concedemos derechos –se ha hablado incluso de darles la propiedad de sus selvas–, quizá también haya que pedirles responsabilidades. Acaso algún día veamos juzgar a un chimpancé. Por algunos actos como el de Passion, que le arrancó de los brazos el hijo a Gilka, lo mató de un mordisco en la frente y se lo comió con su familia. Yo no lucho por darles derechos como los nuestros, lucho para que los seres humanos seamos conscientes de nuestras responsabilidades hacia ellos y hacia la naturaleza en general. Abusamos de los chimpancés, y de tantos otros seres. Nadie sabe cómo evolucionarán los chimpancés, pero la cuestión primordial hoy es si sobrevivirán a la destrucción tan rápida que estamos causando de su hábitat, como de toda la naturaleza.
Su vida de primatóloga y sus descubrimientos, incluso la oposición de que fue objeto por parte de los colegas mascu­linos –por no hablar de un romance con un piloto de guerra (el segundo marido de Goodall, Derek Bryceson, muerto de cáncer en 1980, había sido piloto de la RAF)–, inspiraron la conmovedora novela de William Boyd Playa de Brazzaville. En realidad estoy muy enfadada con William Boyd porque cogió trozos de mi libro y los utilizó sin consultarme. Además, después de eso, solo hizo un donativo de 100 libras para el centro de investigación de Gombe.
Pero ¿le gustó la novela? No, no me gustó. Y había mucho sexo explícito que me pareció innecesario.
Pues, ya que volvemos a hablar de sexo, creo que ha habido mucho pudor mal entendido en los estudios sobre los chimpancés. Se parecen demasiado a nosotros y entonces su vida sexual se ha observado con cierta reticencia. Incluso se ha tratado de disimular los genitales de los machos en las fotos.
¿Se ha sonrojado ante algún comportamiento sexual de los chimpancés? Yo, qué va, no, no.
Pues a mí me ha impactado una foto de Through a Windowen que el babuino Ayax trata de montar a la chimpancéMoeza en lo que es todo un canto a la relación entre especies. Se da el caso de chimpancés interesados en las babuinas, y al contrario. En una ocasión observé al chimpancé de siete años Flint realizando los gestos de apareamiento de su especie frente a una babuina, Apple, que no entendía el código, excepto por lo del pene erecto. Finalmente se le ofreció a la manera babuina, diferente de como lo hacen las hembras chimpancés. Él quedó algo perplejo, pero, esforzándose ambos, cediendo un poco uno y un poco la otra, lo consiguieron. Fue algo extraordinario. Una de las más increíbles secuencias de comunicación entre especies diferentes de animales que he visto jamás.
En otro orden de cosas. ¿Cree que los chimpancés tienen algún sentido de la trascendencia? ¿Manifiestan algún comportamiento digamos prerreligioso? ¡Sabemos tan poco, tenemos tanto que descubrir! Lo que está claro es que tienen una mente muy compleja y son capaces de emociones y cualidades muy refinadas: alegría, tristeza, felicidad, amor, compasión, autosacrificio. Y realizan esas danzas de la lluvia, como las llamamos, una manifestación muy singular.

Jane Goodall

Nació en Londres en 1934. Su familia no pudo enviarla a la universidad y trabajó como secretaria. En 1956, una amiga la invitó a su granja en Kenia y allí conoció al que sería su mentor, el paleontólogo Louis Leakey, que prácticamente la adoptó y la orientó hacia el estudio de los chimpancés. En 1960, Goodall llegó por primera a vez a Gombe, una reserva en las orillas del lago Tanganika, donde la investigadora descubrió que estos primates comen carne, fabrican herramientas, practican la guerra y el canibalismo, y trabó una relación emocional con algunos de la especie. En 1963, National Geographic la hizo famosa. Doctorada en Etología por Cambridge, en 1977 funda el Instituto Jane Goodall para la investigación de la vida salvaje. En 2002 la ONU la nombra mensajera de la paz y en 2004 es distinguida como dama del Imperio Británico.
¡Las he visto! En un vídeo suyo; parece que realizaran algún tipo de ceremonia. Los chimpancés reaccionan ante las tormentas, y también ante las cascadas, con una serie de movimientos rítmicos de desafío o fascinación que parecen reflejar un sentido de lo maravilloso. Otras veces se quedan contemplando los saltos de agua y las corrientes como ensimismados. Puede que haya algo ahí. Todos esos comportamientos resultan apasionantes y desconcertantes. Dadas sus capacidades intelectuales, ¿por qué no podrían tener también alguna clase de espiritualidad?
¿Entienden la muerte? Uno de los momentos más dramáticos que he visto fue a Olly, una madre, llevando cuidadosamente a su hijo de un mes enfermo de polio en brazos, durante la epidemia de 1966 en Gombe, y cómo al morir ya lo cargaba como si fuera solo una cosa. Está claro que distinguen entre estar vivo y muerto. Flint murió de tristeza tras la muerte de su madre, la querida Flo.
¿Y sentido de culpa? Está el caso de Vicky, una chimpancé educada en cautividad. Le daban un premio por usar el retrete. Una vez cogió la golosina yendo hacia el lavabo, pero se ensució encima antes de llegar, y entonces devolvió compungida el premio.
Los chimpancés hacen mucha política. Sí, alianzas, algunas muy complejas, para tomar el poder. Son especialmente los machos.
Es un tipo de política a menudo muy sucio. Sí, así es. Son habituales las traiciones en los apoyos a un líder u otro, y la ruptura de pactos y alianzas.
Usted fue la primera en observar que los chimpancés usan herramientas. ¿Tienen también arte o sentido estético? En libertad, arte no; en cautividad es sabido que pintan. A su manera.
Hay un lugar elevado en Gombe donde usted se sentaba a observar a los chimpancés, un lugar emblemático de su vida, ahora lo llaman el Pico Jane. ¿Sentía allí que estaba donde tenía que estar? Me es muy difícil vivir sin eso, y lo hago solo porque he de hacerlo, ocuparme de todas estas otras cosas.
¿Qué ha dejado allí? Mucho. Pero quiero creer que algo lo he traído conmigo.
¿Se identifica con los sentimientos de Isak Dinesen enLejos de África? La suya fue una experiencia muy anterior a la mía, otros tiempos, semicoloniales.
En su vida también ha habido el amor por un aviador. Es diferente, el trato de ella con los hombres era horrible.
Desde su niñez le interesa la vida salvaje. ¿En las películas de Tarzán se fijaba más en Chita? No, no; de hecho, la primera vez que vi una película de Johnny Weissmüller me quedé dormida, no entendía cuál era el problema. Sí era lectora compulsiva de libros de animales y selvas, me interesaba toda la fauna africana. Y la historia del Doctor Dolittle era mi favorita, porque él podía hablar con todas las criaturas. El Tarzán del cine no se parecía al de las páginas de Edgar Rice Burroughs, al de mi imaginación, al del primer libro del personaje que compré a los 11 años por un chelín y que aún hoy conservo.
Hace unos años conocí a Biruté Galdikas, a la que el viejo Louis Leakey le encomendó estudiar a los orangutanes como a Dian Fossey los gorilas y a usted los chimpancés (el gran tridente de investigadoras de los primates). A Fossey ya no la podré entrevistar. ¿Qué me he perdido? Era una mujer extraña. Muy complicada. No tenía mucha empatía con las personas. Fue muy triste su suerte, que la asesinaran. Hablamos mucho, yo le decía que tenía que entrenar a gente, gente de África, para estudiar a sus gorilas, como hicimos en Gombe, pero ella no quería. No quería que los gorilas perdieran el miedo a los negros porque eso facilitaría que los furtivos los mataran luego.
Tanto tiempo en la selva, ¿no ha tenido nunca un gran susto? No, nunca.
Son capaces de emociones refinadas: alegría, amor, compasión…”
¿Ni con serpientes? Las cobras abundan en las orillas del lago Tanganika, junto a Gombe. A veces me han pasado serpientes entre las piernas mientras estaba quieta observando a los chimpancés. Pero nunca les he tenido miedo.
¿Es cierto que a su hijo Grub lo mantenían en una jaula en Gombe para que no se lo llevaran los chimpancés? Sí, era una especie de casita en la que estaba seguro cuando era pequeño. Los chimpancés a veces se han comido niños. ¿Por qué no iban a hacerlo?
Todo esto, el interés del público, las conferencias ante grandes auditorios, las portadas de revistas, los encuentros con personalidades como Obama, los premios… ¿Ser una celebridad la ha hecho vanidosa? ¡No, no! Sé quién soy, me mantengo fiel a lo que siempre he sido. Esa parte de mi vida… he tenido que aprender a conciliarla con la más personal.
¿No le cansa todo eso? Me considero una persona feliz. He tenido mucha suerte en dos cosas: una buena salud, que es algo que nunca se valora bastante, y la habilidad para comunicar. Son dos regalos que me ha dado la vida y por los que le estoy muy agradecida.
Le parecerá una tontería, pero no me resisto a preguntarle de qué lado estaba usted en El planeta de los simios. [Ríe] En el de los simios, ¡claro!