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FURGONETAS CON ENCANTO

Furgonetas molonas 

Aunque el tiempo parece que no acompañará este fin de semana... Hoy queremos compartir con vosotros una buena remesa de furgonetas molonas, un vehículo que ha terminado convirtiéndose, más que en una forma de viajar, en una forma de vivir. 

No debéis engañaros, no hace falta ir de "surfero guapito" para  tener una buena furgoneta o disfrutar de los placeres de viajar en una de ellas. Da igual si es de primera o segunda mano, no tiene por qué ser la mítica furgoneta "hippie" de Volkswagen (la famosa Combi), lo importante es que esté bien equipada de compañía enrollada ;)

Furgonetas molonas 

Furgonetas molonas 

Furgonetas molonas 

Furgonetas molonas 

Furgonetas molonas 

Furgonetas molonas 

 Furgonetas molonas 

Furgonetas molonas 

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Furgonetas molonas 

Furgonetas molonas 

Furgonetas molonas 

Furgonetas molonas 

Furgonetas molonas

LOS CUATRO ASPECTOS DEL AMOR, DE ACUERDO AL BUDISMO

Abundancia, Amor y Plenitud


Posted: 22 Mar 2015 02:13 PM PDT



LOS CUATRO ASPECTOS DEL AMOR


Bondad incondicional o benevolencia:

Capacidad de dar alegría y felicidad a la persona que amas.  Aprender a observar a quien amamos porque si no la comprendemos no la podremos amar. La comprensión es la esencia del Amor. Dedicar tiempo a estar presente y atento y observar profundamente. A eso se le llama comprensión.


Compasión:

Deseo y capacidad de aliviar el sufrimiento de otra persona. Para conocer la naturaleza de su sufrimiento y ayudarla a transmutar ese dolor, también hay que observarla profundamente. Para eso es necesaria la meditación. Meditar es observar a fondo la esencia de las cosas.


Alegría:

Si en el Amor no hay alegría, no se trata de verdadero amor. Si estamos sufriendo y llorando todo el tiempo o si se hace llorar a la persona que amamos, eso significa que no se trata de un verdadero amor, incluso puede llegar a ser lo opuesto a él. Si en la relación de pareja no hay alegría, seguro que no es un verdadero amor.



Ecuanimidad y libertad:

El verdadero amor hace alcanzar la libertad. Cuando se ama de verdad se le da al otro una absoluta libertad. Si no es así, no se trata de un verdadero amor. El otro debe sentirse libre, no solo por fuera, sino también por dentro.


~ Thich Nhat Hanh (Vietman Central, 11 de Octubre de 1926).

UN CUENTO DE JORGE BUCAY


Tras las huellas de Félix Rodríguez de la Fuente


De las hoces del río Riaza, en Segovia, a las Tablas de Daimiel, en Ciudad Real, pasando por Pelegrina (Guadalajara) y Poza de la Sal (Burgos).

Ayer se cumplieron 35 años de la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente, que divulgó la flora y fauna ibéricas y luchó por la conservación de relevantes parajes naturales.

Tras las huellas de Félix Rodríguez de la Fuente. Parajes marcados por el naturalista. /CARLOS SPOTTORNO
No da tiempo a sufrir el frío del páramo castellano en pleno invierno. El olor a carroña y la llegada paulatina de buitres leonados anula las sensaciones que producen las bajas temperaturas, gracias al espectáculo que ofrece la concentración de una de las aves voladoras más grandes del mundo. Los machos dominantes, los más veteranos, llegan primero. Al poco tiempo son decenas y al final contamos en torno a 200 buitres leonados que, tras un sibilante planeo en círculo sobre la carroña, aterrizan para dar buena cuenta de ella.
Estamos en un muladar para aves carroñeras del parque natural de las Hoces del Río Riaza, en Segovia, uno de los espacios naturales íntimamente ligados a Félix Rodríguez de la Fuente. Un lugar puesto como ejemplo del tópico: “Si Félix levantara la cabeza”. Si la levantara, se sentiría orgulloso de la recuperación de una especie, el buitre leonado, que en estas hoces promediaba en los años setenta del pasado siglo menos de 200 parejas y que ahora supera las 500, convirtiéndose en una de las colonias más grandes del mundo. Pero hay más: en 1979 las estimaciones de la población total para España eran de 2.283 parejas (y bajando) y las últimas la cifran en casi 25.000.
Ayer se cumplieron 35 años de la muerte en un accidente de avioneta en Alaska del “amigo de los animales”, del gran divulgador de la conservación de la biodiversidad y de la necesaria comunión cordial entre las personas y el territorio que habitan. El hombre y la Tierrase llama, precisamente, la obra cinematográfica por la que es especialmente reconocido y recordado.
Fue en las márgenes del Riaza, al pie de Peña Portillo, cortado donde decenas de parejas de buitres leonados se preparan para la nidificación del año, donde estableció Félix un campamento para niños y adolescentes que, junto a los clubes de los linces de la entonces Asociación para la Defensa de la Naturaleza (Adena), hoyWWF España, forjó una cantera de naturalistas, ecologistas y biólogos que hoy son la punta de lanza de la conservación en España.

Félix Rodríguez de la Fuente
Hasta 200 buitres se acercan a comer carroña en el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega, en Segovia. / CARLOS SPOTTORNO
“Cuando llegó aquí a principios de los años setenta buscando localizaciones para grabar se quedó alucinado con las buitreras, y lo primero que dijo fue: ‘Esto hay que protegerlo”. Juan Carlos del Olmo, actual secretario general de WWF España y uno de los “cachorros de lince” de Félix, rememora aquella época justo cuando se cumplen 40 años de la creación del Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega, gestionado por WWF y embrión del actual parque natural. “Lo más importante es que su propuesta de protección consistió en crear el primer acuerdo de custodia de territorio que se conoce en España; es decir, firma con agricultores, ganaderos y cazadores un compromiso para que respeten las zonas más sensibles para las aves carroñeras, lo que conllevó la compra por Adena de parte de los terrenos y la gestión del refugio”.
Cuarenta años después, este logro se antoja trascendental. Pocos años atrás se pagaba dinero público por matar rapaces y lobos a través de la Junta de Extinción de Animales Dañinos, y desde el campo se comenzaba a ver al gran divulgador burgalés como un enemigo a combatir por su defensa de la fauna salvaje. “Nosotros no sabíamos lo bueno que hacían los buitres, y él nos lo mostraba, sobre todo con las reses muertas que comían”. Hoticiano Hernando es toda una institución del refugio de Montejo de la Vega, fue su primer guarda y hoy, con casi 92 años, no olvida el mensaje de Félix.
Cambiar la mentalidad de una sociedad en la que las águilas, los osos y los lobos eran los enemigos, y las zonas húmedas estaban destinadas a su desecación por considerarlas más válidas para urbanizar y cultivar que para conservar, se presentaba como una tarea hercúlea. Odile Rodríguez, la hija de Félix que ha continuado con su legado a través de la fundación que lleva el nombre del progenitor, recuerda que “se daban tres pasos adelante y dos para atrás porque no había ni una estructura, ni una Administración, ni una legislación que permitiera avanzar de forma fluida, todo estaba pensado para terminar con la fauna y la flora a costa del desarrollo”.

Poza de la Sal, Burgos
Poza de la Sal, en Burgos. Vista del pueblo natal de Félix Rodríguez de la Fuente desde una cueva a la que el naturalista subía de niño a mirar los pájaros. / CARLOS SPOTTORNO
Otro lugar que hace pensar en estas palabras y hoy recuerda a Félix Rodríguez de la Fuente son las Tablas de Daimiel, en Ciudad Real. A mediados de los años sesenta del pasado siglo, la dictadura de Franco tenía firmes propósitos de desecar casi en su totalidad La Mancha Húmeda, el rico complejo de humedales hoy declarado reserva de la biosfera y abastecido por el acuífero 23, uno de los mayores sistemas de aguas subterráneas de la Península. Hacia 1990, con motivo de la realización del inventario de humedales de España, un equipo del departamento interuniversitario de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid recopiló información que desvelaba que en los últimos 200 años España había perdido el 60% de esos ecosistemas, pasando de 280.000 a 114.000 hectáreas.
Esta tendencia se mantenía, incentivaba y aceleraba en pleno régimen franquista, justo en el momento en que Félix y dos de los compañeros de rodaje que murieron con él en Alaska, Teodoro Roa y Alberto Mariano Huéscar, se quedaban también maravillados con las Tablas de Daimiel, esta vez con las evoluciones de la nutria, por aquel entonces otra especie en declive. “Tan ensimismados estaban con el rodaje que Roa no se dio cuenta de que estaba a punto de quedarse sin película y tuvieron que interrumpirlo”, explica el actual director conservador del parque, Carlos Ruiz. “Las máquinas estaban dispuestas para entrar a desecar las Tablas”, prosigue Ruiz. “Pero el movimiento mediático que originó Félix y las demandas posteriores para declararlas parque nacional permitieron que en 1973 alcanzaran la máxima protección”. Las Tablas celebran hoy el aniversario de la muerte de su histórico defensor con uno de los mayores grados de encharcamiento de su historia (lleva así desde 2012) y con una noticia que haría sonreír a Roa y Huéscar: la nutria cuenta con 12 territorios que dan fuelle a su supervivencia, pero estando alerta.
Dejamos La Mancha Húmeda con las últimas palabras de Carlos Ruiz: “Es cierto que cuantitativamente las Tablas están en uno de sus mejores momentos, pero aún sufren los vertidos residuales en varios puntos y, aunque se ha avanzado mucho contra la extracción ilegal de agua del acuífero 23, no hay que bajar la guardia”. Este territorio vio cegados durante muchos años los Ojos del Guadiana (nacedero del río) y su cuenca comprobó cómo se desecaban 25.000 hectáreas de humedales.

Félix Rodríguez de la Fuente
Hoticiano Hernando fue guarda del Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega. / CARLOS SPOTTORNO
“En la Albufera se están vertiendo desechos de fábricas, infiltraciones del DDT (residuos de pesticidas) de los arrozales, sustancias que no solamente acaban con la pureza de las aguas, sino que matan a la fauna ictiológica (peces) de la Albufera”. Era el 28 de junio de 1970 y Félix Rodríguez de la Fuente se asomaba con estas palabras a las pantallas de TVE a través del programa Vida salvaje, antecesor de El hombre y la Tierra. Y decía más: “La Dehesa del Saler, el pinar de Pinus halepensis, ese bosque, esa comunidad de plantas mediterráneas verdaderamente única en la península Ibérica, también debe conservarse en toda su integridad porque en sí forma parte del enclave de la Albufera de Valencia”. Para rematarlo, y en respuesta a su posible urbanización, alertaba: “Sería tremendamente peligroso alterar lo que resta ya de esta hermosa Dehesa del Saler”.
Anna Mateu, redactora jefe de la revista de divulgación científicaMètode y una de las impulsoras de un trabajo de investigación sobre el papel que desempeñaron los medios de comunicación en aquella época, afirma al respecto: “Eran tiempos muy difíciles, en los que la prensa local reaccionó bastante mal, se echó encima de Félix por ir en contra de la urbanización y hasta le acusaron de injerencia”. Mateu recuerda que “el proyecto de urbanización se dejó morir poco a poco, entre otras cosas porque la sociedad valenciana se movilizó en contra y ya en 1973 incluso la prensa local criticaba el proyecto”. En 1986, la Albufera se convirtió en el primer parque natural declarado en la Comunidad Valenciana. Un entorno fuertemente humanizado hace que, aún hoy, una ONG como Acció Ecologista-Agró siga demandando mayor grado de preservación. Con todo, perderse en el entramado de lagunas, arrozales y, por supuesto, los pinos y dunas de la Dehesa del Saler supone llevarse en la retina una de las mejores escenas naturales de la costa levantina, especialmente ahora que concluyó la temporada cinegética y cientos de moritos, flamencos, anátidas y garzas se agolpan en sus aguas.

El movimiento que originó Félix culminó con la máxima protección de las Tablas de Daimiel
Félix no llegó a ver la Albufera protegida, como tampoco el archipiélago de Cabrera, otro de los lugares donde batalló contra la inercia de la burocracia de la dictadura, y más en este caso, porque se demandaba la paralización de las maniobras del ejército en un régimen de carácter militar. La baza que jugaba el “amigo de los animales” era Adena, una ONG cuya presidencia de honor la ostentaba el entonces príncipe Juan Carlos y que le permitía acceder a determinadas esferas políticas.
Lo que no llegó a tener nunca fue el apoyo incondicional del movimiento ecologista. A pesar de su innegable aportación a la defensa de la naturaleza, en las asociaciones que nacieron en las postrimerías del franquismo pesaban más las críticas a su trato a algunos animales durante las filmaciones, su amistad y cercanía con mandatarios del régimen franquista y el estar al frente de una ONG, Adena, que tenía a un Príncipe, nobles y diplomáticos en su jerarquía. Además, Rodríguez de la Fuente fomentaba la actividad cinegética de la cetrería, incluso ante Franco, quien le encargó llevar unos halcones al rey Saud de Arabia Saudí como regalo personal.
El periodista e historiador en temas ambientales Joaquín Fernández escribe en su libro El ecologismo español que “Adena y el propio Félix provocaban ciertas reticencias en el ecologismo más combativo, no solo por su connivencia con el poder establecido, sino por su silencio sobre la energía nuclear”. Odile Rodríguez recuerda, en cambio, que “rechazó cargos políticos que le ofrecieron tanto Alianza Popular como UCD, e incluso se quitó de en medio para que algunos se pusieran medallas con logros suyos”. Juan Carlos del Olmo añade que “al principio fue un divulgador, pero con el tiempo se convirtió en un activista, y lo demuestra la batalla que dio en Daimiel y Cabrera”.


Panorámica del parque nacional de las Tablas de Daimiel, en Ciudad Real. / CARLOS SPOTTORNO
Fruto del trabajo en Baleares fueron no solo los programas de TVE que dedicó al archipiélago, sino la creación de la Comisión de Conservación de Cabrera. La pertenencia al Ministerio de Defensa alejaba al archipiélago de los impactos negativos propios de la urbanización y la invasión del turismo de masas, pero las maniobras, tanto terrestres como marítimas, no reparaban en la presencia de flora y fauna, ni siquiera en épocas de reproducción. Algunas de las colonias más importantes de aves marinas y sus fondos tanto rocosos como de praderas de posidonia llamaron la atención de Félix y sus colaboradores. Él murió en 1980, pero fue en 1986, y gracias al trabajo incansable del Grup Balear d’Ornitologia y de Greenpeace, cuando se detuvieron las maniobras. En 1991 fue declarado parque nacional. Hoy, muchos de los que batallaron con él, como Joan Mayol o Xavier Pastor, lamentan que no viera en vida cumplido el legado de su trabajo.
Desde Cabrera volvemos al páramo, a Pelegrina, en Guadalajara, lugar mítico de filmación de gran parte de los episodios de El hombre y la Tierra, y a Poza de Sal, en Burgos, lugar de nacimiento y de las primeras correrías naturalistas de Félix. Y nos encontramos al lobo, al que en una de sus primeras andanzas cinegéticas adolescentes espantó de uno de los puestos en los que estaba al acecho para que no lo cazaran. Juan Carlos Blanco, biólogo y miembro del grupo de especialistas del lobo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, es uno de los muchos que afirman: “Yo soy biólogo gracias a Félix y cada semana devoraba los fascículos de la enciclopedia Fauna, que me costaban 25 pesetas”. También recuerda la animadversión que provocaba con el tema del lobo: “Mis padres eran de la montaña leonesa y contaban que en los teleclubes de los pueblos, donde se reunían todos a ver la televisión, tenían que apagarla cuando aparecía Félix porque amenazaban con romperla”.
Al igual que ocurre con los buitres leonados y las nutrias, hoy hay más lobos que cuando el director de El hombre y la Tierraemprendió la lucha por su protección. Blanco estima que “por entonces la horquilla estaba entre los 200 y los 500 ejemplares y ahora sobrepasan los 2.000, pero lo peor es que iban camino de la extinción en España”. A este biólogo también le gusta recordar con tristeza que uno de los humedales que Félix defendió, el de Laguna de Duero, en Valladolid, no se salvó de la desecación, y considera que “seguimos sin estar en el momento óptimo con el lobo que a él le gustaría conocer”. Para Blanco, “mientras un sector importante de los ganaderos y pastores sigan viendo a la especie como una amenaza, seguirá amenazada”. A lo que cabe añadir las críticas que desatan las autorizaciones para su caza, como las de la Junta de Castilla y León, que solo para el periodo 2014-2015 ha dado el visto bueno para abatir 140 ejemplares.

Félix Rodríguez de la Fuente
La llamada Caseta de Félix, bajo el barranco del río Dulce, en Guadalajara, que se utilizó durante las grabaciones de su documental sobre el buitre leonado. / CARLOS SPOTTORNO
“Ahora hay más leyes, hay más conciencia, hay Administraciones dedicadas íntegramente al medio ambiente”, explica Odile Rodríguez, la hija de Félix. “Pero nos falta asumir que tenemos una naturaleza que no tiene nadie en ­Europa, que es nuestra verdadera marca España. No acaban de entenderlo quienes deben tomar las decisiones políticas y económicas, y eso a mi padre le seguiría fastidiando mucho”. Rodríguez añade que para él “la naturaleza sin el vínculo con el ser humano tenía poco interés”.
Palabras que retumban en las hoces del Riaza cuando un todoterreno deja 200 kilos de vísceras de cordero en el comedero de los buitres. “Los convenios con ganaderos y mataderos de la zona aportan comida suplementaria, especialmente destinada al alimoche, buitre en peor situación, y de paso facilitamos la gestión de residuos con garantías sanitarias”. Laura Moreno, técnica de biodiversidad de WWF España, renueva ese entendimiento entre personas y naturaleza que impulsó Félix Rodríguez de la Fuente hace 40 años con la creación del refugio. Fueron las personas, con la propagación de las vacas locas y la prohibición de dejar animales muertos en el campo, las que ocasionaron un desconcierto alimentario en los buitres. Ahora vuelven a ayudarse mutuamente porque, repite Hoticiano, “Félix nos decía que se comen lo malo del campo”.Recomendar en Facebook
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El remedio está en el bosque

“Padecemos un analfabetismo natural. No reconocemos los estímulos de la naturaleza”


En Japón es habitual que los médicos receten 'shinrin-yoku' (pasear por el bosque). / GETTY IMAGES
Somos los lugares que habitamos. Porque el entorno determina nuestra forma de ser. Así lo sostiene la psicología ambiental, en la que los urbanitas desencantados buscamos una disculpa teórica para huir a la naturaleza en cuanto podemos, sin complejo de domingueros. La vuelta a los paisajes naturales es una necesidad. Y no tiene nada que ver con esa idealización del campo que preconizaba el locus amoenus de nuestros antepasados renacentistas. “Con la llegada de la sociedad moderna, la ciudad representaba seguridad frente a las agresiones potenciales de la naturaleza”, explica José Antonio Corraliza, catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid. “Hoy esa actitud nos resulta errónea, e incluso nos permitimos hablar del trastorno por déficit de naturaleza: incremento de la obesidad, enfermedades respiratorias, falta de vitamina D, estrés… La ciudad nos aporta protección y confort, pero nuestro sistema nervioso no se ha adaptado y echa de menos esa estimulación natural que nos ha dado la supervivencia como especie”. Por más que nuestros genes conserven esa información, no resulta fácil para los urbanitas reincidentes reconectar con la naturaleza. “Hemos caído en un analfabetismo natural, hemos perdido la memoria de reconocer los estímulos que proceden de ella”, asegura Corraliza.
El “verde que te quiero verde” lorquiano podría convertirse hoy en el eslogan de esa llamada hacia el escenario que vio nacer a la humanidad y que cura cuerpo y mente. Los sistemas sanitarios de algunos países comienzan a prescribirlo en las consultas médicas. EnJapón, por ejemplo, es habitual recetar shinrin-yoku (baños de bosque), porque se sabe que pasear entre árboles reduce la presión sanguínea, el estrés y la glucosa, fortalece el sistema nervioso y hace que los linfocitos aumenten, evitando enfermedades y tumores. Y el Gobierno nipón, a través de su Agencia Forestal, acerca a los ciudadanos a los bosques, poniendo a su disposición coaches que les enseñan, in situ, cómo respirar, qué paso llevar o cómo vivir la experiencia de manera consciente.
Sí, convertir una escapada al campo o a la montaña en algo terapéutico es posible… siempre que estemos dispuestos a “asilvestrarnos”. ¡Abstenerse quienes sacan las sillas plegables del coche y se apoltronan entre pinos! “Se trata de ir con actitud de paseo, prestando atención, fijándose en los sonidos, los colores, las texturas, los olores…”, propone el profesor Corraliza. “Solo hay que dejarse impresionar por ellos y recuperar nuestra memoria atávica”. Que la sanidad pública española tome ejemplo de Japón no parece muy probable, al menos a corto plazo. Por eso, si necesitamos ayuda para redescubrir el paraíso verde, podemos apuntarnos a un taller dearbolterapia como los que imparte el terapeuta gestalt Michel Abriel, cuya iniciativa Encuentro con los Árboles nos permite conocer el mundo vegetal desde diversas perspectivas para mostrarnos lo que aporta a nuestro beneficio físico y emocional.
¿Y qué hacer si no podemos escapar al bosque? “La ciudad no tiene por qué aislarte de la naturaleza: los parques tienen una función igualmente terapéutica”, asegura José Antonio Corraliza. Y una última recomendación de Abriel: “Sabemos que entre las macetas que cuidamos y nosotros se crea un vínculo afectivo, así que tener plantas cerca es altamente positivo. Y tengamos en cuenta que la aromaterapia, los aceites esenciales e incluso las infusiones son una forma de relacionarnos con lo natural sin movernos de casa”. Naturaleza de bolsillo… ¡sin insectos ni agujetas!

Eclipse Total: síguelo en directo desde las islas Feroe (VÍDEO) EL HUFFINGTON POST

Eclipse Total: síguelo en directo desde las islas Feroe (VÍDEO)

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Este viernes 20 de marzo hay eclipse de Sol. Es un fenómeno parcial en prácticamente toda Europa, lo que significa que la Luna no llegará a tapar por completo el astro rey. Sólo en un punto al norte de Noruega, en las islas Feroe (Atlántico norte) y en las Svalbard (Océano glacial ártico), el Sol se esconderá por completo lo que significa que habrá un momento de oscuridad total.
Un equipo de astrónomos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) retransmite el fenómeno de las islas Feroe en directo. Este se puede ver desde la web sky-live.tv, que conectará en dos ocasiones con ese lugar. Una primera, de 9:45 a 9:50 CET (hora central europea), y otra segunda, de 10:35 a 10:45 CET.
El éxito de esta misión no está 100% asegurado. Igual que pasa en España, la presencia o no de nubes es determinante. Miquel Serra-Ricart, líder de la expedición, lo resume en estas palabras: "La baja probabilidad de tener cielos completamente despejados, aporta una dosis extra de emoción”.