MAPA DE VISITAS

SUPUESTO PADRE DE LA HIJA SECRETA DE LA ACTRIZ

Ramón Mercader, amante de Sara Montiel de día y sicario de Stalin de noche

AA
Casi dos años después de su muerte, todavía sigue habiendo incógnitas y pasajes ocultos en la vida de la que fue una de las artistas más internacionales de nuestro país, Sara MontielPepe de la Rosa, su peluquero durante años, destapa esta semana en la revista Lecturas un sorprendente capítulo desconocido de su vida. Según el testimonio de su amigo, Sara dio a luz en México a una niña a la que dio por muerta, pero que años más tarde descubriría que le fue robada: “Por eso soy estéril, me vaciaron por una complicación”, le confesó la protagonista de La violetera en el año 2003.
Sara Montiel (EFE)Sara Montiel (EFE)
Pero si esta historia resulta ya de por sí sorprendente, lo verdaderamente sobrecogedor es la identidad del padre. Se trata de Ramón Mercader, el catalán que asesinó a León Daviddovich Bronstein, más conocido como León Trotski. Según el testimonio de De la Rosa, durante sus estancias en México, una veinteañera Sara Montiel se rodeaba de intelectuales de izquierdas y exiliados españoles, algunos mucho más mayores que ella. Fue precisamente allí donde Sara y Mercader se conocieron y se enamoraron. “Aunque era un asesino, no fue un hombre malo”, contó Sara en confidencia a su peluquero. No obstante, al no haberlas revelado nunca a nadie, las fechas en las que la Montiel se quedó encinta son bastante difusas, por lo que se barajan dos posibilidades.
Por un lado, es posible que Sara Montiel se quedara embarazada antes de que se produjera el asesinato del político ruso. Entonces, si Mercader se trasladó a México para llevar a cabo su cometido en 1940, Sara en esa fecha y, según su biografía oficial, tenía 12 años, un dato que invalidaría esta teoría. Sin embargo, los que conocían a la actriz cuentan que siempre se quitaba años y que nunca nadie llegó a saber a ciencia cierta la fecha de su nacimiento, por lo que podría haber sido una adolescente en aquella época.
Por otro lado, la segunda hipótesis baraja que su romance se produjo durante
 los veinte años en los que el catalán estuvo en prisión, de 1940 a 1960. Durante sus largas temporadas en México, la actriz le visitó en varias ocasiones, donde mostraba su admiración en cada vis a vis.

Ramón Mercader era un hombre refinado, inteligente, cultivado y de la alta burguesía catalana y con una madre algo obsesionada con Stalin; pero Mercader no era un sicario al uso ni un asesino en el sentido más drástico y peyorativo. No solo fue un oficial republicano durante la Guerra Civil española, sino que además ejerció como abogado, periodista, historiador y maestro.
Ramon Mercader en el patio de la prisión. México, 1950. (Gtres)Ramon Mercader en el patio de la prisión. México, 1950. (Gtres)
Ingresó en los servicios secretos soviéticos gracias a los vínculos con Moscú adquiridos durante la Guerra Civil española. En 1937 viajaría a la URSS, donde se le entrenaría específicamente y dondecambió su identidad por la de Jacques Mornard, un nombre que le acompañaría siempre. La NKVD –franquicia especializada en crímenes en serie que Stalin había rediseñado a su medida– le asignó una complicada misión: asesinar a Trotsky sí o sí. Tras un estrambótico periplo llegaría a México, donde su objetivo vivía exiliado desde 1930.  
Mercader se infiltraría en la casa de la calle Viena en Coyoacán usando una novia postiza para la ocasión. El 20 de agosto sería el día señalado para el crimen. Ramón Mercader entra presto en el despacho del líder revolucionario, superando las reticencias de los seis guardaespaldas. Sin más preámbulos y a la primera oportunidad, Mercader le abriría la cabeza en dos. El 21 de agosto, Trotsky fallecería a las siete de la tarde. 
Leon Trotsky en compañía de Natalie Sedov. México, enero de 1937 (Gtres)Leon Trotsky en compañía de Natalie Sedov. México, enero de 1937 (Gtres)
Una vez cumplida su condena de 20 años, en la que sufrió todo tipo de vejaciones y torturas, Mercader se trasladó a la URSS aunque las visitas de Sara no cesaron. El catalán fallecía en 1978 dejando a Sara sumida en una honda depresión. Dieciocho años más tarde, La violetera participaría en un documental sobre la figura de Ramón Mercader dirigido por Javier Rioyo y titulado Asaltar los cielos. A continuación pueden ver el fragmento en el que la actriz habla sobre Ramón Mercader:

ACEITE DE MAGNESIO PARA LA ARTRITIS Y EL REUMATISMO


PALABRA DE JONATHAN BROWN

Velázquez se lo inventó todo: 'Las meninas' nunca posaron para acabar el cuadro

AA
El Síndrome de la Fatiga de Las Meninas (SFLM) es un mal que padecen los historiadores que han dedicado mucho tiempo y mucha reflexión al estudio de este cuadro enigmático, como reconoce el hispanista Jonathan Brown(Springfield, EEUU, 1939). El agotamiento no es el cuadro, sino las múltiples interpretaciones que se han publicado sobre la obra de Velázquez. “Y parte de la culpa la tiene Michel Foucault, cuyas reflexiones sobre Las meninashicieron que muchos autores se apuntaran a la caza de esa presa”, explicaba en una de sus conferencias celebradas durante la cátedra que ofreció en elMuseo Nacional del Prado, en 2012, y que ahora aparecen publicadas en un libro de Abada editores.
En ellas el autor reflexiona sobre pintores como Ribera y El Greco, además del sevillano, y se ocupa del riesgo de las atribuciones y de otras cuestiones que debilitan el crédito de la historiografía. Y a pesar del SFLM, el irónico historiador estadounidense advertía que daría una vuelta más a la interpretación del cuadro más famoso del Prado, “aunque pueda parecer temerario”. Antes de ofrecerla tiró al plato y dio en la diana de los historiadores del arte tradicionales, “todos adolecían del mismo problema”: “Se aferraban a algún detalle o rasgo del cuadro que les abriera la puerta a una interpretación definitiva”.
Los reyes acompañan al presidente de francia, Nicolas Sarkozy, y a su esposa, Carla Bruni, al Museo del Prado. (EFE)Los reyes acompañan al presidente de francia, Nicolas Sarkozy, y a su esposa, Carla Bruni, al Museo del Prado. (EFE)
“Un día estaba yo en el coche por Princeton y tenía la radio puesta: estaban entrevistando a un cantante pop”, así arranca el sabio Brown el relato de cómo vio la luz para reinterpretar el enigmático cuadro. El experto viaja al pasado hasta el primer público que contempló la obra para ver que la cruz de Santiago en la pechera del pintor hace imposible datar el cuadro en 1656, ya que fue nombrado el 29 de noviembre de 1659 (murió el 6 de agosto de 1660). “Tal vez por eso Antonio Palomino se inventó la anécdota de que la cruz se añadió, por deseo del rey, ya fallecido Velázquez”.
La sutil pincelada
Sin embargo, los exámenes técnicos no han detectado la existencia de dos capas de pintura. El tratamiento de la cruz coincide con el del resto del lienzo“y su sutil pincelada”. Así que la fecha de la pintura debe situarse entre el 28 de noviembre de 1959 y el 1 de abril de 1660, cuando Velázquez parte a Irún acompañando al rey. Es decir, cuatro meses de ejecución y la conquista de lo difícil con aparente facilidad.
La seguridad de Velázquez en sí mismo raya con la arrogancia
“Cuando quería, Velázquez era capaz de pintar muy deprisa”. Lo más grande de todo es que fue ejecutado sin preparación, como una “improvisación calculada”. De hecho, compara las pinceladas con los movimientos de un maestro de ajedrez. “La seguridad de Velázquez en sí mismoraya con la arrogancia”, señala el maestro como un rasgo esencial de su personalidad.  
“Mi hipótesis se basa en la idea de que Las meninas es meramente producto de la imaginación del pintor. Los hechos se convierten en ficción”, dice. Es decir, un retrato familiar, inventado. “Las meninas es la forma que tiene el artista de decir: “Gracias, majestad””. Para Brown se trata de una “interpretación manipulada” de la realidad de la vida en palacio. “Velázquez deseaba crear el mejor cuadro que el rey hubiera visto jamás”.
La gran ficción
Dicho de otro modo, Las meninas es una transgresión de las reglas. “Es un fruto de la imaginación con el que el pintor quiere poner de manifiesto su virtuosismo y originalidad sin precedentes. Velázquez propone nada menos que una manera de pintar”. Para Brown, Velázquez sumió en las sombras a sus eternos rivales, Tiziano y Rubens. Los respetaba, pero los quería superar. Y no se le ocurrió mejor manera que dejarles al fondo de Las meninas y Las hilanderas, como meras notas a pie de página en su tesis doctoral sobre el arte de la pintura.
Preparación del retrato del príncipe Baltasar Carlos de Velázquez, en el museo de Historia del Arte en Viena. (EFE)Preparación del retrato del príncipe Baltasar Carlos de Velázquez, en el museo de Historia del Arte en Viena. (EFE)
Además, señala que en el siglo XVII la disputa entre dibujo y color ardía y Las meninas refutó a quienes defendieron hasta el momento la excelencia del dibujo sobre la fuerza de la pintura colorista. Por eso llega a la conclusión de que lo pintó para exhibir los infinitos recursos que poseía como pintor colorista, porque no hay en todo siglo XVII un cuadro comparable: “La superficie del lienzo parece un revoltijo de pinceladas que no están coordinadas entre sí, y después, milagrosamente, una vez que hemos dado esos pasos atrás, todo está en su sitio”.  
Así que no hay misterios en Las meninas, no hay significados ocultos que descubrir, dice el científico para espantar cabalistas, códigos que descifrar o secretos que revelar. “Las meninas es un ejemplo no superado de maestría pictórica y una demostración de la inquebrantable confianza en uno mismo que se necesita para poner en solfa no sólo la jerarquía social de la corte española sino también los cánones del arte occidental”.